Crónicas desde España: del Camino Norte hacia Santiago de Compostela

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Por: Lian Roque Roque*

En estas fechas, el Camino de Santiago se convierte en un hervidero de historias y pasos. El transcurrir de peregrinos aumenta visiblemente y, entre los múltiples itinerarios reconocidos, el Camino del Norte atraviesa la villa de Vilalba, corazón de la Terra Chá, una tierra mágica en la que se ama a Cuba como novia eterna.

Para un joven profesor caribeño, observar este tránsito es más que un ejercicio académico: es un acercamiento humano a las motivaciones que impulsan a miles de personas a recorrer kilómetros hasta la catedral de Santiago de Compostela, donde reposan las reliquias del Apóstol.

Son motivaciones diversas las que mueven a los peregrinos. La Fe religiosa es una de ellas, muchos caminan movidos por la devoción, cumpliendo promesas o buscando un encuentro espiritual. Otros lo asumen como reto físico y mental, midiendo su resistencia y voluntad. No son pocos los que vuelven una y otra vez, atraídos por la experiencia única de cada recorrido. Es una ruta que atrapa.

¿Cuál es la señal del camino? El símbolo omnipresente es la concha de vieira, guía inequívoca que marca la ruta, de bronce, incrustada en el suelo y con el brillo del constante tránsito de peregrinos. En monolitos de piedra gallega tan fríos y tan cálidos en su misión de orientar al peregrino. Como señal luminosa en las calles que nos recuerda que el peregrino es la prioridad en el trayecto, que nos recuerda la importancia de la vida. Cada tramo vencido se certifica con un sello en la credencial, documento que acredita el paso del peregrino y que, al final, permite obtener la Compostela. Larga es la fila en las afueras de la catedral para la obtención de tan preciado documento.

El peregrino mide el tiempo a su ritmo: Algunos duermen en casas de campaña. Otros buscan cobijo en portales de parroquias, como la de Goiriz, donde es común verlos descansar. Cada noche supone un desafío vencido, cada amanecer una nueva oportunidad de descubrir tierras que, según la tradición, recorrió el Apóstol Santiago.

El Camino Norte atraviesa bosques, fincas, parroquias y ciudades. En Vilalba, todo está dispuesto para acoger al peregrino. La Plaza de la Constitución, punto de encuentro y tránsito. El Parador turístico, con su torreón central que recuerda una fortaleza medieval. La hospitalidad de sus pobladores, que con cariño atenúan las frías brisas del norte gallego. El Camino Norte no es solo un trayecto físico: es un tránsito por la historia, un puente entre el pasado y el presente. Cada paso revive tradiciones, cada encuentro con los habitantes de Vilalba reafirma la esencia de una ciudad antigua que se renueva constantemente, de una ciudad viva que tiene a sus pobladores como su principal fortaleza.

Continuaremos narrando nuestro andar por estas tierras españolas, donde cada piedra y cada concha de vieira cuentan una historia que se suma al gran relato del Camino de Santiago.


 

*Jefe del Departamento de Filosofía e Historia de la Universidad de las Ciencias Médicas de Cienfuegos. Se encuentra en España en una estancia formativa, a partir de los convenios entre la Universidad de las Ciencias Médicas Raúl Dorticós Torrado y la Universidad de Granada.

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5 de Septiembre

El periódico de Cienfuegos. Fundado en 1980 y en la red desde Junio de 1998.

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