Verano: más que playa y sol
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A todos nos agrada la llegada del verano, el disfrute de las playas y el sol. Sin embargo, muchos problemas de salud pueden surgir en esta etapa debido a las altas temperaturas, la exposición al astro rey, sobre todo en los balnearios y piscinas, y a otros factores ambientales. Pero cuidado. Es una época en la que se presentan bruscos cambios de temperatura y aumenta la humedad por la temporada de lluvias.
Con el calor, el intenso sol, los paseos, y el incremento de las ventas de alimentos y bebidas, aumentan las probabilidades de contraer enfermedades como las diarreas agudas y las infecciones respiratorias.
Las enfermedades más proclives a incrementarse en el verano son, de manera más detallada:
– La insolación: es una condición que se produce cuando el cuerpo se sobrecalienta y no puede regular su temperatura adecuadamente. Los síntomas incluyen dolor de cabeza, náuseas y mareos y el golpe de calor que es una condición grave donde los síntomas incluyen fiebre, piel caliente y seca, dolor de cabeza y confusión. El golpe de calor puede ser potencialmente mortal si no se trata de inmediato.
– La deshidratación es cuando el calor y la exposición al sol pueden hacer que una persona pierda líquidos y electrolitos. Los síntomas incluyen sed, sequedad en la boca, fatiga y mareo. La deshidratación puede ser grave y requerir atención médica si no se trata.
– La exposición al sol sin protección adecuada puede provocar quemaduras solares, que pueden ser dolorosas e incómodas. Los síntomas incluyen enrojecimiento, dolor y ampollas en la piel. Las quemaduras solares pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel si se producen con frecuencia.
– Las infecciones gastrointestinales son debidas al calor y la humedad que pueden crear un ambiente propicio para el crecimiento de bacterias y virus, lo que aumenta el riesgo de desarrollarlas. El aumento de la ingesta de alimentos y bebidas frías y la falta de higiene en el manejo de alimentos en eventos al aire libre, aumentan el riesgo de infecciones digestivas. Los síntomas incluyen diarrea, náuseas, vómitos y dolor abdominal.
– Picaduras de insectos como los mosquitos y las avispas son más activos, lo que aumenta el riesgo de sufrir picaduras, que pueden ser dolorosas e incómodas, y en algunos casos provocar reacciones alérgicas graves.
– La otitis externa, también conocida como “oído de nadador”, es una infección del canal auditivo externo que puede ser causada por la exposición prolongada al agua. Los síntomas incluyen dolor de oído, picazón y secreción.
– Problemas respiratorios: el aire caliente y seco puede irritar los pulmones y aumentar el riesgo de problemas respiratorios como el asma y la bronquitis.
– Alergias: los alérgenos como el polen y los mohos son más comunes en el verano, lo que puede aumentar el riesgo de alergias y asma.
– Infecciones de la piel: la exposición al sol y el sudor pueden aumentar el riesgo de infecciones de la piel, como la tiña y el pie de atleta.
– Descompensación de enfermedades crónicas: como diabetes, hipertensión, problemas cardíacos o problemas respiratorios crónicos, pueden empeorar con las altas temperaturas y la exposición al sol.
– Esguinces y lesiones relacionadas con actividades físicas: con el clima cálido, muchas personas disfrutan de actividades al aire libre como deportes, caminatas y natación. Sin embargo, estas actividades también pueden aumentar el riesgo de lesiones, especialmente si se realizan sin el equipo de protección adecuado. También golpes y heridas por caídas en actividades al aire libre o al caminar descalzo sobre superficies calientes.
Por ello, para un buen disfrute en familia, cuídese, de seguro el verano será mucho más acogedor.
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