Hasta en la adversidad, la vida florece

Compartir en

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 2 segundos

Eran las 9:15 de la noche de este 14 de abril cuando el humo lo cubría casi todo. En el Hospital Provincial de Cienfuegos, el olor a quemado se metía por los pasillos. Adentro, Annia Marielis Seguí Dueñas apretaba las manos sobre su panza, sentía cada contracción más fuerte y solo atinaba a pensar: “Qué ella esté bien”.

Annia, primeriza, había imaginado un parto tranquilo y la realidad fue otra. Con el incendio dentro del centro, la trasladaron a al Código Rojo. Allí, entre el corre-corre de enfermeras y médicos que no dudaron un segundo, la vida se empeñó en abrirse paso.

“Fue una locura”, dice la joven mamá. Aún tiene los ojos brillantes y sonríe temblorosa.

“Nadie soltó el coraje”. Ni las llamas, ni el nerviosismo, ni el traslado de emergencia. A esa hora, con ocho libras, llegó Liz Alejandra. ‘Una guapa’, la presenta su madre: ‘una guerrera'”.

“La Candelita”, así “bautizaron” las enfermeras a Liz Alejandra./Foto: Miguel Adrián Rodríguez Pérez

Las enfermeras del hospital le pusieron un sobrenombre que ya circula entre pasillos: “La Candelita”, porque nació entre candelas, sí; pero también porque –dicen– tiene la luz propia de quien viene a encenderlo todo.

El padre de la recién nacida aún respira hondo cada vez que lo recuerda. “Fueron minutos eternos”.

Annia y su bebé evolucionan de excelente manera como si el destino, tras el susto, solo quisiera ternura. Porque hasta en la emergencia, la vida florece.

Annia Marielis Seguí Dueñas solo atinaba a pensar: “qué esté bien”, y así sucedió./Foto: Miguel Adrián Rodríguez Pérez
Lea además: 

Visitas: 9

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *