Crónicas desde España: Mariana Pineda, la libertad que Granada no olvida

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Por: Lian Roque Roque*

La historia, en su largo devenir, ha dado mujeres valientes y dignas, capaces de sostener principios incluso cuando el precio era la vida. Granada, tierra de memoria profunda, ha visto nacer varias de estas figuras imprescindibles. Entre ellas, Mariana Pineda permanece como un símbolo inquebrantable de libertad.

En la catedral de Granada, bajo la solemnidad renacentista y el brillo dorado de los altares, reposan sus restos. En la cripta —cerrada al público, fría, silenciosa, casi mineral— se guarda su memoria como un tesoro sagrado. Allí, donde la música del órgano parece descender desde otro tiempo, la ciudad rinde homenaje a la mujer que convirtió la libertad en destino.

Mariana fue víctima de una delación: mandar a bordar una bandera con los colores de la España republicana bastó para condenarla. Su delito fue luchar por la libertad; su castigo, la muerte; su recompensa, la inmortalidad. Granada no ha permitido que su nombre se apague. A pocos metros de la catedral se abre la Plaza de Mariana Pineda. No es grandilocuente: es íntima, arbolada, recogida. En su centro, un conjunto escultórico dialoga con las begonias rojas y con la fuente de agua clara que baja, fría, desde las acequias de Sierra Nevada.

Es un espacio para detenerse y pensar, un rincón donde la historia respira. Por esa plaza pasó innumerables veces Federico García Lorca, quien le dedicó una obra teatral que comienza con un lamento que aún estremece:

“Hay qué día tan triste en Granada.

Las campanas din dan, din dan.

Al ver que Mariana se muere en el cadalso por no declarar.”

El poeta convirtió su figura en mito popular, devolviéndola al pueblo que la vio resistir. Pero esta crónica no puede concluir sin llegar al lugar donde Mariana entregó su vida: la Plaza de la Libertad. Allí, una columna de piedra —cuadrada en la base, circular en el resto— coronada por una cruz de hierro forjado señala el sitio exacto de la ejecución. Un monumento sencillo, austero, pero cargado de una fuerza que atraviesa el tiempo.

En esa plaza, el sol granadino cae como un torrente de luz sobre la cruz. Pasan mujeres, pasan niñas, pasan todos, pasan libres. En ellas está Mariana. En cada paso, en cada gesto cotidiano, en cada acto de dignidad. Que su historia no quede en el olvido.

Está prohibido olvidar.

*Jefe de Departamento Filosofía e Historia de la Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos. Se encuentra en España en una estancia formativa, a partir de los convenios entre la Universidad de Ciencias Médicas Raúl Dorticós Torrado y la Universidad de Granada.

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5 de Septiembre

El periódico de Cienfuegos. Fundado en 1980 y en la red desde Junio de 1998.

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