Como a la mitad de un folletín

“La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó ni un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué avisos de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita”. Así comienza Jorge Luis Borges El Aleph (1949).

Leer más

Madres, heroínas de la tragedia en Venezuela

Diez días antes de la tragedia en Venezuela, mi madre me hizo llegar una agenda. En la primera página, con su puño y letra, se lee: “’Extraño tu mano en la mía, como un sapito dormido’. Esto lo escribí cuando tú naciste. En ello pensaré cuando cierre los ojos por última vez”.

Leer más