En Cereales Cienfuegos son esenciales los innovadores (+Fotos y video)

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Casi 250 toneladas (t) diarias de harina de trigo produce actualmente la Unidad Empresarial de Base (UEB) Cereales Cienfuegos. Tal rendimiento se mantiene estable desde hace seis meses, no solo por la disponibilidad de materia prima —asegurada para el resto del año, según directivos de la fábrica—, sino por obra y gracia de sus obreros innovadores.

“Desde finales de 2023 no hemos parado. Incluso, a inicios del presente año fuimos el único molino que mantuvo la producción para todo el país”, aseveró Digsan Martínez Vergara, director de Cereales Cienfuegos, en referencia a la crisis que durante más de dos meses puso en jaque a la industria alimentaria cubana, al punto de no poder garantizar el pan de la canasta básica y verse urgida de recurrir a extensores para su elaboración.

“Nosotros para sostener la planta y tenerla en funcionamiento —añadió— debimos apelar a la innovación, a partir de un desfase tecnológico en la entrada de piezas de repuesto cercano a los cinco años. Aquí trabajamos con la neumática, la mecánica, la automática y la electricidad; componentes que utilizan elementos de fabricación extranjera, muy difíciles de adquirir por las limitaciones financieras y el bloqueo estadounidense”.

Ante los acentuados problemas en motores, reductores y otros equipos, la inventiva de los trabajadores es el salvavidas de este enclave, responsable del 40 por ciento de la harina de trigo que se consume en Cuba. La prueba de fuego constituyó la reparación del codo de la grúa VIGAN, asociada a la millonaria inversión del proyecto de descarga y entrega, puesto totalmente en marcha desde el pasado mes de marzo. De cruzarse de brazos y aguardar por su importación, quizás todavía Cereales Cienfuegos estuviera detenida.

CONTRA MOLINOS DE CARENCIAS

“Eso fue una proeza laboral”, alega Nahyroby Álvarez Flores, pailero soldador, cuando vuelve a las horas intensas de aquellos días que se afanaron hasta de noche para fabricar la pieza. “Nos pasamos semana y pico haciendo doble turno para lograr el trabajo, con la tensión añadida del arribo de un barco que necesitábamos descargar como sea por la crisis de harina existente en la nación.

“Afrontamos mil dificultades por la falta de recursos. Debimos salir a buscar materiales: un tubo que apareció en un central, otro por allí, y por acá, para luego conformar el codo. Fue muy complejo, porque tampoco teníamos un compás, ni un semicírculo, y nos las ingeniamos con cosas rústicas, pues marcábamos con un papel, transportábamos las medidas, y así. Era la primera vez que encarábamos algo de tanta magnitud, pero lo sacamos adelante”, agregó.

El codo de la grúa VIGAN reparado por obreros de la fábrica en tiempo récord./Foto: Juan C. Dorado/5 de Septiembre

A sus 21 años, el joven Lázaro Adrián Martí Junco, mecánico industrial, devino protagonista de semejante hazaña junto a cuatro compañeros. “Lo más arduo, al picar el tubo en duelas, fue conseguir la simetría en el momento de la soldadura, por los ángulos que requería. Si no lo hubiésemos hecho, solo quedaba esperar a que importaran otro”, dijo.

La creatividad y perseverancia de estos obreros implicó un ahorro al país de 55 mil euros, según el valor estimado de la pieza reemplazada en el mercado internacional.

“Cuando se rompió el codo, hubo que desarmar la grúa VIGAN completa, por pedazos, lo cual significaba un montón de dinero”, comentó Alexey Hervé Consuegra, operador del equipo. “Sin embargo, nuestros ingenieros, paileros y soldadores lo fabricaron, y está muy bueno; trabaja al ciento por ciento como si fuera original. Ahora, con los transportadores nuevos, en apenas quince días descargamos 30 mil t de trigo del último buque recibido; eso antes nunca ocurrió”, sostuvo.

Lázaro Adrián y Nahyroby, dos de los jóvenes que llevaron a cabo la fabricación del nuevo codo para la grúa VIGAN../Foto: Juan C. Dorado/5 de Septiembre
PAGAR EL ESFUERZO

Lázaro Álvarez Ruiz acumula más de tres décadas de labor en Cereales Cienfuegos y aún se entrega a la innovación como en los mejores tiempos. En la actualidad, ejerce de jefe de Taller y mecánico, y al llegar a su puesto —afirman colegas— uno siempre lo encuentra resolviendo algún inconveniente.

“En estos momentos, nos dimos a la tarea de solucionar el problema de los “vitaminadores”, al no existir recursos para ellos. Hablamos del aditamento que regula la porción de vitaminas para la harina de trigo. Como carecemos de otras salidas, nos toca innovar constantemente a fin de evitar la paralización de la industria: reparamos ejes de motores, elaboramos bujes nuevos, sustituimos cajas de bolas dañadas… Es una faena diaria, y mencionar solo estos trabajos resulta insignificante”, expresó.

De ello da fe Enrique Ramos Herrera, especialista de Mantenimiento, quien asegura que, por medio de los comités de innovación y el apoyo de empresas nacionales radicadas en la provincia, avanzamos en la recuperación de varios elementos dentro del molino de Cienfuegos. “Además del codo de la grúa, arreglamos uno de los transportadores que conduce el trigo hacia los silos, fabricamos roscas y rescatamos dos humectadores intensivos. De esta forma —dijo— continuamos, sin vernos obligados a parar en un escenario tan difícil”.

A Lázaro Álvarez Ruiz se le reconoce como el mayor innovador de Cereales Cienfuegos, tras 32 años de labor en este enclave./Foto: Juan C. Dorado/5 de Septiembre

A contracorriente de lo que debiera ser norma, en lugar de flotar en la incertidumbre, tales esfuerzos aún esperan por la compensación monetaria, al cabo de meses y mucho más.

“Llevan años sin pagarnos las innovaciones, pero así seguimos trabajando. Desde que cambiaron el sistema, la posibilidad se centralizó en la empresa de La Habana y esto aquí quedó flojo. Por eso pedimos que vuelva a Cienfuegos”, opinó Álvarez Ruiz.

Un criterio similar expuso Álvarez Flores: “Al margen de las utilidades, que pueden darse o no, como operario gano menos de 3 mil pesos. No alcanza ni para la merienda de mi hijo. Nos dijeron que la innovación del codo de la grúa VIGAN la iban a pagar; realizamos la documentación, la enviamos, han pasado más de cinco meses, y nada”.

Aunque las controversias en torno a las remuneraciones en Cereales Cienfuegos son un tema viejo, que vuelve a ratos cual bumerán, no puede de ningún modo perderse de vista, menos si corresponde premiar la inventiva y sudor de aquellos que mantienen viva hoy la más importante industria molinera cubana.

Desde marzo comenzó a operar a plena capacidad la millonaria inversión del proyecto de descarga y entrega, aseguraron directivos de la industria./Foto: Juan C. Dorado/5 de Septiembre

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Roberto Alfonso Lara

Licenciado en Periodismo. Máster en Ciencias de la Comunicación.

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