Los baches napoleónicos en Cumanayagua
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Desde el mes de septiembre de 2025, los cumanayagüenses continúan esperando por la debida reparación de uno de los viales más importantes y céntricos del pueblo. Casi 3 kilómetros, desde las áreas circundantes del Policlínico Aracelio Rodríguez Castellón, hasta la intercepción con la calle Camilo Cienfuegos, parecen sacados de una obra tragicómica en la que “bombardearon” adrede solo una parte del libreto para provocar risas y sobresaltos. Así luce hoy la avenida conocida como Napoleón Diego: marcada por una clara diferencia entre la línea de cráteres de la senda derecha, y la uniformidad del asfalto renovado por el lado contrario, prueba fehaciente de un trabajo inconcluso.
Es comprensible que las faenas allí fueran paralizadas por la carencia de combustible, la maquinaria y otros recursos, derivados del férreo bloqueo económico norteamericano al que está sometida la nación cubana. Sin embargo, los pobladores se preguntan si también fueron otros los motivos por los cuales la tarea no fue concluida, dígase una mala planificación y tasación de la materia prima que necesitaba una labor de esta envergadura. Más chocante resulta el saber que el municipio cuenta con una fábrica criolla de asfalto frío que, aún en medio de tantas carencias, ha sido puntera durante estos años duros, dando respuestas a las inconformidades de la gente y a la reanimación de muchos viales rurales y urbanos.
Los baches de la calle Napoleón Diego se extienden más allá del coppelia de Cumanayagua, pasando frente a entidades estatales bien reconocidas en la provincia como la Empresa Procesadora de Café Eladio Machín, la Empresa de Productos Lácteos Escambray, el Policlínico y otras no menos importantes como la Oficina de Guardabosques y la terminal de Ómnibus. Se convierte en una “Vía Láctea” por donde no pasan ya estrellas o asteroides, sino bicicletas, motorinas, automóviles y coches de caballos que transportan personal; todos haciendo zigzag para escapar del surco de huecos.

Al parecer son culpables los últimos en la lista anterior debido al constante trasiego, que van desde la piquera de coches cercana al policlínico hasta el Punto de recogida en las afueras del poblado. El choque continuado, día tras día, ha hecho mella en un asfalto que, vale también decir, no tiene la calidad requerida, y en menos de un año ha hundido de tal forma ese y otros tramos urbanos de Cumanayagua.
“Los coches son muy necesarios para trasladar a todas las personas, y es el único medio que tenemos, pero hay que cuidar esa carretera, es la entrada y salida del municipio, y por ahí pasan las ambulancias que necesitan tener una buena vía (…)”, afirmó Miriam Alfonso Medina, una internauta al ver las imágenes publicadas en la red social Facebook por la prensa local, durante la realización de los trabajos inacabados del año pasado.
Otros, como Anay Ojeda Ayala, criticaron la calidad de la faena y enumeraron otras arterias como la calle del barrio conocido como El Resplandor, en la cual “son muchas las personas y motorinas que se han caído cuando llueve”.
Por el momento siguen las dudas, las quejas y los brincos de los cumanayagüenses, quienes ya no saben a qué santo rezar para que la senda napoleónica recupere la uniformidad que le falta. ¿Habrá que desviar definitivamente la ruta de los coches de caballos? ¿Quitarles las herraduras? ¿Abogar por un asfalto de mejor calibre el cual hoy está en falta? Más allá de toda polémica, lo primero es saber con qué cuenta la cucaracha antes de lanzarse a hacer villas y castillas. Tener un mínimo de previsión a la hora de planificar y definir bien la logística en un trabajo de esta índole, del que depende el bienestar y la estética de todo un poblado.

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