El «gemelo digital» de Milei

Compartir en

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 54 segundos

Una herramienta de inteligencia artificial aplicada a la política social no opera en el vacío

El Gobierno argentino de Javier Milei ha presentado el llamado «Gemelo Digital Social», una herramienta de inteligencia artificial que, según el Ministerio de Capital Humano, permitiría integrar datos, simular escenarios, anticipar problemas sociales y diseñar políticas públicas con mayor precisión.

El anuncio fue presentado como un «cambio de paradigma» en la gestión social, pero generó una fuerte polémica por la falta de detalles: qué datos se usarán, quién desarrollará el sistema, bajo qué controles funcionará, qué garantías tendrán los ciudadanos y qué límites existirán frente al uso político, comercial o policial de esa información.

Para entender el debate conviene empezar por lo básico. Un gemelo digital es una copia virtual de algo real, construida con datos, que sirve para simular comportamientos y prever qué puede ocurrir. El concepto nació en la Nasa hace más de 20 años, para probar máquinas, procesos y naves sin romperlas. El problema aparece cuando esa lógica se traslada a la sociedad, porque ya no se simula una turbina, sino una población; no se modela una cadena de montaje, sino trayectorias de vida, consumo, empleo, salud, educación, pobreza o conflicto social.

El de Milei sería un Gemelo Digital Social, un supuesto sistema de inteligencia artificial capaz de compilar datos de salud, educación, trabajo, ingresos, asistencia social y condiciones de vida para «predecir» problemas y «decidir» políticas públicas. Se ha denunciado incluso que podría procesar más de 30 000 datos por persona, que incluyen registros demográficos, educativos, laborales, sociales y económicos.

Una herramienta de inteligencia artificial aplicada a la política social no opera en el vacío. Funciona dentro de un Estado concreto, con un gobierno concreto y con una orientación económica concreta. En la Argentina de Milei, marcada por el ajuste, el desmantelamiento de políticas públicas y la subordinación al capital privado, es muy probable que la IA no sea utilizada para ampliar derechos, sino para clasificar pobres y anticipar conflictos.

Además, el debate argentino se encendió por la sombra de Palantir y su fundador, Peter Thiel. Palantir no inventó los gemelos digitales, pero su propia tecnología se presenta como una forma de integrar enormes volúmenes de datos para construir una representación operativa de organizaciones complejas. Y no es una empresa cualquiera: está profundamente vinculada al aparato militar, policial y de inteligencia de Estados Unidos.

Los riesgos no son hipotéticos. En Holanda, la agencia tributaria utilizó un algoritmo para detectar fraude en ayudas al cuidado infantil. El sistema terminó marcando como sospechosas a familias de bajos ingresos y con doble nacionalidad. El resultado fue devastador: unas 26 000 familias acusadas falsamente, deudas impagables, destrucción de hogares y miles de niños separados de sus familias. El escándalo provocó la renuncia del Gobierno holandés en 2021 y Amnistía Internacional lo denunció bajo un título contundente: «Máquinas xenófobas».

En Australia ocurrió algo similar con Robodebt, un sistema automatizado que generó deudas contra beneficiarios sociales cruzando datos de ingresos. Reclamó falsamente alrededor de 1 760 millones de dólares a 526 000 personas. La Justicia lo declaró ilegal y una comisión investigadora lo calificó como un mecanismo cruel, vinculado además a graves daños humanos.

La lección es que, cuando el algoritmo se aplica sobre los pobres, el error técnico se convierte en castigo social. Lo que se presenta como eficiencia puede terminar siendo persecución automatizada.

Visitas: 1

Granma

Órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Fundado el 3 de octubre de 1965. Disponible en la web como diario desde julio de 1997.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *