Diego Vicente Tejera: poeta, periodista y, sobre todo, patriota

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Noviembre marca el alfa y la omega en el corto peregrinar del patriota cubano Diego Vicente Tejera, poeta, periodista, ensayista, crítico literario, político e independentista. El día 6 de ese mes señala la fecha de su fallecimiento, en 1903, antes de llegar a los 55 años, edad que cumpliría dos semanas después.

Nacido en Santiago de Cuba en 1848, se inscribe en la historia de la Mayor de las Antillas como uno  más de los nombres que unieron intelectualidad con accionar patriótico y revolucionario.

Hombre signado por su época, creció en un tiempo donde dibujaban el panorama político las guerras y revoluciones desatadas en diferentes puntos del planeta, así como los anhelos emancipadores de América Latina. De niño tuvo acceso a una educación esmerada, que inició en el Seminario de San Basilio el Magno y continuó luego en el Instituto de Segunda Enseñanza.

En 1865, acompañó a su padre a Puerto Rico, pues este había sido nombrado para un cargo judicial allá. De esa isla partió hacia Nueva York y más tarde viajó por numerosos países de Europa, incluido España.

El joven Tejera pretendía formarse como médico en la nación ibérica, pero su espíritu emancipador lo llevó a involucrarse en los movimientos antimonárquicos peninsulares. Aunque el levantamiento contra Isabel II fue sofocado, la acción le permitió obtener una visión real de las contradicciones internas de la metrópoli colonial.

Al regresar a Puerto Rico, se vinculó al movimiento revolucionario de Lares y cultivó una estrecha amistad con Ramón Emeterio Betances. Las tropas españolas truncaron el alzamiento, mas la participación del patriota cubano en él comprometió su posición social y la familia, por disuadirlo de sus ideas separatistas, lo envió a Venezuela, donde retomó los estudios de Medicina.  Sin embargo, llevado de su ímpetu volvió a tomar parte en los acontecimientos políticos que se sucedían a su alrededor.

Paralelo a este quehacer político cobraba fuerzas su aliento poético. De manera simultánea escribía versos y redactaba prosa para distintas publicaciones.

Ya desde 1875 el poeta criollo había establecido contacto con la emigración cubana anticolonialista en Nueva York. Ese año concibió su cuadro dramático en versos La muerte de Plácido, de contenido independentista y abolicionista. También marcó el comienzo de su labor como propagandista de los ideales más radicales de los revolucionarios cubanos. Con tal finalidad fungió como director del periódico La Verdad, órgano de la emigración cubana en Nueva York.

Luego de la firma del Pacto del Zanjón, Diego Vicente Tejera se movió entre Estados Unidos y México, donde laboró como redactor de El Ferrocarril y de Revista Veracruzana. Y de regreso a La Habana, en 1879, intensificó su actividad intelectual, al frecuentar los círculos literarios de la época. Llegó a convertirse en vocal de la Sección de Literatura del Liceo Artístico y Literario de Guanabacoa, dirigida entonces por José Martí.

A partir de aquel momento, Diego Vicente estableció una fuerte y constante relación con el Maestro. Fundó y dirigió publicaciones para las cuales siempre contó con la colaboración del Héroe Nacional.

El accionar del santiaguero lo llevó de nuevo a Europa y Norteamérica, donde continuó la intensa gestión periodística y literaria, sin abandonar los ideales de igualdad social por los que luchaba.

En octubre de 1898 volvió a la patria intervenida por los Estados Unidos y fundó el semanario La Victoria, desde el cual desenmascaró el verdadero significado de la presencia yanqui en la Isla y exhortó a la unión de los cubanos para la construcción de una nueva sociedad, impregnada de la identidad criolla.

Hombre prolífero y de vasta cultura, conocedor de varios idiomas, Diego Vicente Tejera fue también un destacado orador y traductor, y además impartió varias conferencias a lo largo de su corta vida.

Su posición ideológica dio como fruto la fundación, en 1899, del Partido Socialista Cubano —primero de su tipo en la Isla— y al año siguiente del Partido Popular. Como representante de este último asistió a la Convención Constituyente de 1901. Ambas agrupaciones tuvieron una duración efímera pero, al decir de los historiadores, constituyen los primeros esfuerzos por dotar a los cubanos de una representación política en la nueva etapa.

Diego Vicente Tejera es considerado uno de los primeros portadores en Cuba del pensamiento de influencia marxista y más radical al que pudo llegar de acuerdo con la época y condiciones en que desarrolló su existencia.

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Yudith Madrazo Sosa

Periodista y traductora, amante de las letras y soñadora empedernida.

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