Crónicas desde España: Mondoñedo, pasado que se resiste, presente que se impone (+Fotos)

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Lian Roque Roque*

El joven historiador cubano llegó a Galicia con la certeza de que encontraría un eco de su propia tierra. Y no se equivocó: la cercanía y la calidez de la gente lo hicieron sentirse en casa.

La invitación de los hermanos José Antonio y Valentín Sanjurjo Blanco fue irresistible: conocer Mondoñedo, ese pueblo que guarda la memoria de siglos y que, como ellos intuían, marcaría profundamente a este “rapaz” venido del Caribe.

El viaje comenzó por las autovías que serpentean entre colinas empinadas, hasta desviarse por la vieja carretera que conduce a un lugar detenido en el tiempo. Las curvas cerradas, la presión en los oídos al descender, y las vistas que alternaban entre lo alto y lo profundo, preparaban al visitante para la inmersión en un pueblo que es historia viva. A lo lejos, casi suspendidos en el cielo, los puentes de la autovía del Cantábrico recordaban que la modernidad también reclama su espacio.

Mondoñedo: pasado que se resiste, presente se impone. Las calles, casi vacías por el sol implacable de estos días de verano, se llenaban de relatos gracias a la voz de José Antonio Sanjurjo, quien con maestría comunicativa hacía revivir los siglos XVII y XVIII. Para un historiador, escuchar esas explicaciones era un privilegio: cada piedra, cada plaza, cada fachada se transformaba en un capítulo abierto de la historia. Ya lo hemos dicho en crónicas anteriores: La piedra es protagonista en Galicia, y en Mondoñedo se erige como símbolo eterno.

La catedral, joya arquitectónica, se alza con su pórtico solemne y sus puertas de maderas preciosas, puertas que invitan a entrar, a buscar perdón, a contemplar. Dentro, la nave central y las laterales revelan decorados que narran el paso del tiempo; los altares dorados, los púlpitos y vitrales que intentan colorear la luz solar, y el relicario de San Rosendo con reliquias de santos, hablan de la fe y del barroco español. El museo catedralicio y diocesano, anexo al templo, guarda tesoros: zapatos de obispos, cálices, crucifijos, albas, y piezas de arte flamenco como “El abrazo ante la puerta dorada”. Una escultura en mármol blanco italiano del siglo XVI representa la crucifixión, testimonio del arte y de la espiritualidad que han sobrevivido al tiempo. La catedral, patrimonio mundial, es un templo para el mundo.

Al salir, la plaza muestra la evolución de la arquitectura y la vida. Allí, sentado en piedra, Álvaro Cunqueiro, personaje famoso, invita al descanso y a la contemplación, con sus pies cruzados y su mirada serena.

El agua también acompaña el recorrido: fuentes antiguas que refrescan con su cristalina pureza, manantiales que alimentan el río Valiñadares.

Las frutas frescas, la atención de la gente, el cariño que se respira, completan la experiencia.

En Mondoñedo, este joven historiador descubrió que el barroco español esculpido en piedra dialoga con la indómita isla del Caribe. Y comprendió que, en este rincón de Galicia, la historia no solo se estudia: se vive, se siente, se comparte.

*Jefe del Departamento de Filosofía e Historia de la Universidad de las Ciencias Médicas de Cienfuegos. Se encuentra en España en una estancia formativa, a partir de los convenios entre la Universidad de las Ciencias Médicas Raúl Dorticós Torrado y la Universidad de Granada.

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5 de Septiembre

El periódico de Cienfuegos. Fundado en 1980 y en la red desde Junio de 1998.

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