Crónicas desde España: Un cubano en la tierra de los Sanjurjo

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La emoción ha sido el hilo conductor de unos días intensos en Galicia, donde un viajero procedente de Cuba encontró —entre montes verdes, lluvia fina y voces familiares— un pedazo de su propia isla. En esta tierra atlántica, se tejió un reencuentro con la memoria, con la historia y con los descendientes de una familia que dejó huella profunda en la nación caribeña: los Sanjurjo.

El viaje comenzó en Granada y avanzó hacia el norte, sobrevolando llanos, montañas, costas y lagos que permitieron comprender mejor la compleja geografía española. Fue un tránsito de lo árido a lo verde. Al aterrizar en el aeropuerto de Avilés, Asturias, aguardaba el primero de los encuentros largamente esperados: José Antonio Sanjurjo Blanco. El saludo inicial bastó para sentir una cercanía inmediata. El timbre de su voz evocaba, como un eco suspendido en el tiempo, la voz de María Victoria Sanjurjo, prueba de que la memoria —ese misterio humano— también viaja y se hereda.

La ruta hacia Vilalba desplegó ante los ojos un mosaico de autovías, colinas y praderas. Galicia se abría como un libro antiguo, lleno de historias por contar.Allí esperaba Valentín Sanjurjo Blanco, otro descendiente directo. El encuentro, tantas veces postergado, se consumó al fin: un cubano llegaba a Galicia para rendir homenaje a los Sanjurjo por su aporte a la historia de la patria cubana.

Escuela habanera de Goiriz.

En Vilalba llovía. El calor del día se transformó en una tarde fría, y con ella llegó también el recuerdo de Cuba. En el pueblo ya se sabía que un joven cubano estaría “dando charla” en las escuelas habaneras de Goiriz y Santaballa, lugares donde late la memoria y donde la felicidad y la melancolía conviven en equilibrio, donde el amor y la solidaridad con Cuba está presente. El compromiso era grande. El desafío también. El homenaje a los Sanjurjo se realizó ante un público atento, sensible a cada palabra y a cada imagen. Hubo lágrimas, hubo tributo, hubo historia viva. La música de Silvio Rodríguez coronó el merecido homenaje a quienes dieron tanto y recibieron poco. Sobrecogedor fue el momento de entrega de una foto de María Victoria Sanjurjo Gómez a su primo hermano Valentín. Con la entrega, se rendía tributo a la mujer heroica, a la mujer cubana, a la mujer española… Los ojos se humedecieron y la voz se quebró. Se hacía realidad un sueño.

En Santaballa, la charla se centró en la Cuba de los años 50 del siglo XX, una época que hoy algunos intentan presentar como símbolo de progreso, cuando en realidad estuvo marcada por la desigualdad, la miseria y la explotación.Habló el joven historiador. Hablaron las cifras. Habló la verdad histórica.

Cementerio neogotico de Goiriz.

En los ojos del público vuelve a brillar la lágrima contenida. No faltaron preguntas sobre el pasado, el presente y el futuro de Cuba.

La emoción alcanzó otro punto alto en el cementerio neogótico de Goiriz, un lugar detenido en el tiempo. Silencio, flores, césped verde y manzanilla silvestre acompañaron el momento frente a la tumba de los Sanjurjo. Era un diálogo íntimo entre historia y memoria, entre pasado y presente que se resiste a olvidar. Las flores recién cortadas algunas, marchitas otras, ilustran el permanente homenaje a los que ya no están. A pocos kilómetros, la casa natal: una construcción de piedra donde la temperatura desciende a solo dos pasos como efecto casi mágico de las construcciones típicas de este sitio. Muros gruesos que han visto partidas y regresos. Allí estaban la mesa de mármol, el banco, la silla sencilla, la cuna pequeña, los zapatos de madera. Todo conservado como un tesoro. Sobre la mesa, fotos y cartas devolvían la vida que fue y ya no está.

La despedida en la terminal de autobuses de Vilalba fue dura. Las lágrimas, protagonistas de estas jornadas, no quisieron quedarse fuera. El apretón de manos, el abrazo donde los corazones se encuentran al mismo ritmo, dejaron claro que el camino continúa, pero algo ha cambiado para siempre.Se selló una amistad profunda, tan firme y presente como la piedra de los campos gallegos. Esta crónica no es solo el relato de un viaje. Es la historia de un reencuentro entre dos orillas, de un homenaje necesario, de una memoria que se niega a morir. Es también el testimonio de cómo Galicia y Cuba, unidas por la historia y por la sangre, siguen latiendo juntas.

*Jefe del Departamento de Filosofía e Historia de la Universidad de las Ciencias Médicas de Cienfuegos. Se encuentra en España en una estancia formativa, a partir de los convenios entre la Universidad de Ciencias Médicas Raúl Dorticós Torrado y la Universidad de Granada.

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5 de Septiembre

El periódico de Cienfuegos. Fundado en 1980 y en la red desde Junio de 1998.

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