Biogás, transporte y esperanza

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En medio de tantas vicisitudes, los pobladores del municipio matancero de Martí esperan la puesta en marcha de cinco ómnibus impulsados por biometano, alternativa energética renovable con una composición similar a la del gas natural conseguida a partir de residuos orgánicos de origen local

MARTI, Matanzas.–En el trayecto hacia este municipio matancero, situado a poco menos de 200 kilómetros de la capital cubana, resulta  evidente la escasa circulación de vehículos. En largos trechos de la vía de acceso desde Cárdenas hasta dicho territorio, la carretera está literalmente vacía.

Solo se ven unos cuantos coches tirados por caballos y un par de triciclos eléctricos; «es como si le hubiera caído “maleza” a los carros», dice a su manera un campesino de la zona para resumir el castigo permanente que supone el bloqueo ilegal de combustible.

En el municipio de Martí, sin embargo, hay gente esperanzada con que algo cambie este difícil panorama. En medio de tantas dificultades, el centro del interés reside en la puesta en marcha de cinco ómnibus a base de biometano, alternativa energética limpia y renovable, conseguida a partir de residuos orgánicos de origen local.

«Tenemos mucha fe en eso, la cosa tiene que mejorar», manifiesta el anciano Tomás Amaro, nacido y criado en el pueblo. Otro martienese más joven, comenta con pesar que «las guaguas del territorio están montadas en burros y un pasaje en almendrón de aquí a Cárdenas cuesta mil quinientos pesos».

No obstante, son varios los que creen que la vida en este pequeño municipio cambiará cuando los cinco autobuses estén funcionando.

Lo cierto es que se trata de la primera planta de su tipo montada en Cuba, con la facultad de transformar la materia orgánica en biogás, que a su vez sirva como combustible. Aunque ese es solo el primer paso, para alcanzar una meta mayor.

DEL BIODIGESTOR A LA PLANTA

Wilber Oliva Rodríguez llegó al área del Biodigestor Martí II sobre una volanta. Vestía ropa sucia, con botas de goma enfangadas. Aquel guajiro era el especialista responsable de supervisar el proceso inicial para la producción de biogás.

Mientras me explicaba el funcionamiento del biodigestor, aprovechó para darle unos retoques con un machete a la yerba que crecía en el área alrededor de la estación de bombeo.

«A unos cien metros queda una cochiquera que sirve como fuente principal de materia prima. A través de los drenajes de la misma, la excreta llega hasta un filtro y luego al tanque homogeneizador donde es mezclada por un mecanismo similar a un motor fuera de borda de un bote. De esta manera se descartan las partículas sólidas.

«Una vez bien mezclado todo, se bombea hasta el biodigestor, una piscina de siete metros de hondo, con dos agitadores, cubierta por una gran carpa de goma, donde se genera un proceso de ebullición o desprendimiento de gases.

«A partir de ahí se bombea el gas hasta la planta a través de una tubería de 11 kilómetros de largo, soterrada a un metro y medio. El residuo restante se recolecta para ser usado como fertilizante orgánico, así mismo ocurre con las partículas sólidas. En un proceso circular donde nada se desperdicia».

Junto a Wilber, trabajan tres personas más y tienen previsto sumar a otros dos a la plantilla. Los trabajadores de la cochiquera forman también una parte integral del proceso. El especialista nos comenta que una vez que la máquina arranque van a empezar a ganar un buen dinero, algunos ya están satisfechos con que gracias al proyecto se han asfaltado siete kilómetros de viales, otros imaginan como sería vivir sin que el transporte fuese un problema.

«El biodigestor almacena 3 000 metros cúbicos de gas de una capacidad de 4 000 y puede llegar a bombear a la planta hasta 18 000. Nuestro principal problema ahora mismo es gestionar la materia prima suficiente para sostener la producción», nos comenta Wilber señalando para la gigantesca carpa de goma.

La cochiquera cuenta con 1 000 cerdos, de una capacidad de 15 000. En lo que se buscan soluciones para mejorar su alimentación y adquirir nuevos ejemplares en medio del complejo contexto económico, se ha apostado por la excreta vacuna y otros desechos, incluso se prevé el procesamiento de sargazo.

El intendente Geovanny Castanedo Larenna reconoce que una docena de productores agrícolas, vinculados al proyecto Municipio Martí: Desarrollo Sostenible, se han sumado a la generación de materia prima para el biodigestor. A cambio, los campesinos reciben los biofertilizantes, tanto líquidos como sólidos, que se producen a base de los residuos de la planta.

«Esos cinco ómnibus a base de gas le han dado esperanza a la gente. Este es un territorio que queda lejos de todo. Incluso las distancias entre los consejos populares son considerables. Hoyo Colorado queda a doce kilómetros de la cabecera municipal, Itabo a siete y Camilo Cienfuegos a 21», nos comenta Lareda.

El biogás puede servir de combustible para vehículos con motores reconvertidos para ese fin. /Foto: Ricardo López Hevia
DE LA PLANTA A LOS ÓMNIBUS

«La instalación de la planta de Biometano y la estación de llenado, ubicadas en el consejo popular Esteban Hernández, en la cabecera municipal, ya están listas y solo esperan por algunas pruebas técnicas y el visto bueno de los proveedores», explica Sobeida Reyes Martínez, directora de Desarrollo del municipio de Martí y coordinadora del Proyecto.

«Este moderno equipamiento más los cinco ómnibus fueron asumidos por el Proyecto a un costo superior a los 3 600 000 USD. Hasta allí llega el biogás a través de gaseoductos conectados en los biodigestores existentes en los dos principales centros porcinos del territorio.

«Ya muy próximo a la planta se acoplan a un solo ducto que alimenta a dos gasómetros de sesenta metros cúbicos de gas cada uno y a partir de entonces comienza el proceso de limpieza del biogás».

Accesorios dotados de membranas, válvulas hidráulicas, filtros y otros agregados muy específicos hacen la labor de lavado en más de un momento para quitar todas las impurezas al gas hasta convertirlo en biocombustible, con su presión adecuada; en fin, someterse a un proceso de depuración y enriquecimiento.

El objetivo, según especialistas, es que el biogás alcance una pureza media en metano cercana al 90 %. Durante el proceso, se realiza una separación del CO2 y posteriormente del resto de los compuestos: agua (H2O), hidrógeno (H2), nitrógeno (N2), oxígeno (O2) y sulfuro de hidrógeno (H2S), entre otros, logrando el incremento de la proporción del metano.

«El centro cuenta también con paneles de control y un espacio desde el cual un operador supervisa el funcionamiento de los diferentes parámetros», nos comenta Yosvany Suárez Suárez, quien asume al frente del pequeño colectivo que labora en la unidad.

Alcanzado ese grado de pulcritud está listo para serviciar a la unidad de llenado, la cual dispone de dos dispensadores, uno para alimentar ómnibus y otro para vehículos pequeños.

En el servidor hay capacidad para almacenar 1 800 kilogramos y en solo diez minutos puede servir los 60 kilogramos de biometano que requiere uno de estos ómnibus para recorrer aproximadamente trescientos kilómetros.

Es una planta automática, con un proceso productivo continuo que se puede escalonar en virtud de la materia prima y la demanda. Su capacidad máxima de producción es de ciento cincuenta metros cúbicos por hora.

Para ofrecer una idea del beneficio, Sobeida Reyes asegura que con la escala inferior de producción (50 metros cúbicos) resulta suficiente para garantizar tres viajes al día a los poblados del municipio, es decir, apertura y cierre.

Ante la lógica preocupación de que escasee el volumen de materia prima debido a la disminución de la masa porcina, expertos sugieren como fuente alternativa el empleo de los residuos provenientes del ganado vacuno y ovino.

En opinión de Yosvany Suárez, director de la planta, es muy importante cumplir con el tratamiento requerido en los biodigestores en la biodegradación de la materia orgánica.

Para el Doctor en Ciencias Agropecuarias Giraldo Martín, es sin dudas un proyecto novedoso, innovador y útil para el municipio y la economía cubana.

El investigador coincide con la idea de que uno de los retos de innovación y desarrollo que hay que afrontar en el avance hacia la transición energética y el modelo de economía circular es la producción de bioenergía en forma de gas renovable.

Una posibilidad a tener en cuenta, dice, es que las dos más grandes cochiqueras sean administradas por convenios públicos privados, con mejores posibilidades de garantizar la importación del alimento para los cerdos.

LA AGROECOLOGÍA COMO META

Javier Fal Vera es el productor agroecológico con mejores resultados en el municipio, también fue uno de los primeros en sumarse a la iniciativa. Su finca Los Melones produce un valor de cuatro millones de pesos anuales en concepto de viandas, vegetales y frutas libres de químicos, además de leche y carne de ganado mayor y menor, con una alimentación cien por ciento orgánica.

Junto a él trabajan su hija Laritza Fal, que cursa el cuarto año de medicina veterinaria y su mujer Limay Martínez Menéndez que es ingeniera agrónoma. Ambas forman una parte fundamental en el funcionamiento de la finca y en la aplicación del vínculo ciencia-producción, que promueve el proyecto.

«En un primer momento, reconozco que algunos productores tuvieron sus dudas respecto a la agroecología. Sobre todo, porque en términos de rendimiento, no puede competir con la siembra que emplea fertilizantes químicos.

«Las personas se han ido sumando a la iniciativa precisamente a causa de la escasez de recursos para trabajar. En busca de alternativas sostenibles que les permitan lograr siembras de calidad y disminuir el riesgo de plagas. Me refiero a fertilizantes a base de microorganismos, barreras naturales entre sembradíos y la alimentación ganado con ciertos residuos de cultivos, por poner algunos ejemplos».

Javier contribuye a la alimentación del hogar de ancianos del municipio y atiende directamente a una familia en situación de vulnerabilidad. Construyó recientemente una placita para comercializar sus productos con precios económicos sin costos de transportación y deposita excreta de ganado en el biodigestor de Martí II.

El ejemplo de Javier, en su conjunto, es la meta a seguir en el municipio. De manera tal que la producción y la industria del biogás funcionen como un mismo engranaje, que mueva todo lo demás.

Si la producción de gas alcanza los 150 000 metros cúbicos planificados, se podrán sostener una ruta de ómnibus de dos viajes hacia Matanzas, una hacia Cárdenas, una a Colón y otras dos dentro del propio Martí. El generador eléctrico a base de biogás podría sumar hasta tres megawatts al sistema eléctrico nacional, lo que equivale a un 80% del consumo del municipio.

En este momento, existen veintiocho biodigestores artesanales en fincas con convenios porcinos para el autoconsumo. Un primer paso importante en el camino hacia la conversión a una economía sostenible y autosustentable.

La producción agrícola alimenta a los cerdos y al ganado, estos generan la excreta que procesa el biodigestor, la planta produce el biogás que alimenta a los ómnibus y garantiza energía eléctrica, y en un futuro posible, pueden comercializar el gas sobrante para autos con motores reconvertidos y para el consumo de la población.

El proyecto no va a resolverle todos los problemas a la gente, pero ha arrojado un poco de luz en el futuro de los pobladores de Martí. Pudimos comprobar la esperanza en los rostros de las personas, y solo por eso ya ha valido la pena.

Foto: Carlos Michel Perdomo

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Granma

Órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Fundado el 3 de octubre de 1965. Disponible en la web como diario desde julio de 1997.

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