Sheinbaum cierra la puerta a tropas estadounidenses en México tras hablar con Trump
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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó de manera categórica este lunes 12 de enero cualquier posibilidad de que tropas estadounidenses operen en territorio mexicano, durante una conversación telefónica sostenida con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La llamada se produjo en el contexto de las recientes declaraciones del mandatario estadounidense, quien el pasado jueves había señalado la posibilidad de que su país “lanzara un ataque terrestre contra los cárteles de la droga”, una intervención militar directa que implicaría actuar en suelo mexicano.
En su conferencia de prensa matutina, Sheinbaum relató parte del diálogo mantenido con su homólogo, dejando clara la postura de su gobierno.
“Le dije: no, eso no está en la agenda, pero seguimos colaborando en el marco de nuestra soberanía”, declaró la mandataria, subrayando así el principio de no intervención y la voluntad de cooperación bilateral, pero bajo parámetros estrictos de respeto a la autonomía nacional.
Previamente, la presidenta había detallado que la conversación abarcó “diversos temas” de la agenda binacional, “en particular de la seguridad en el respeto de nuestras soberanías, la reducción del tráfico de drogas, el comercio y las inversiones”.
Este intercambio se enmarca en los primeros contactos formales entre ambos gobiernos tras el inicio del nuevo período presidencial en México y la próxima administración en Estados Unidos, buscando establecer los tonos de una relación compleja y multifacética.
El episodio destaca la sensibilidad histórica en México ante cualquier sugerencia de intervención militar extranjera, un principio de política exterior inviolable.
La rápida respuesta de Sheinbaum busca cerrar cualquier espacio a la especulación y reafirmar el control nacional sobre los asuntos de seguridad interna, al tiempo que deja abierta la puerta a la coordinación en inteligencia y aplicación de la ley, mecanismos de cooperación ya existentes entre ambas naciones.
Analistas consideran que este primer intercambio público establece un límite claro desde México, mientras se intenta navegar una relación estratégica con un vecino que ha expresado en repetidas ocasiones su frustración por el flujo de drogas ilícitas hacia su territorio. El desafío para ambos gobiernos será equilibrar las demandas de seguridad estadounidenses con la defensa irrenunciable de la soberanía mexicana.
(Con información de agencias)
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