Se desborda de amor París

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Nuestros lectores ya conocieron a Mathias Malzieu en esta sección hace unos años cuando desvelábamos las peripecias del inolvidable Jack en La mecánica del corazón (2007).  Volvemos a retomarlo -a propósito del cumpleaños 52 celebrado el pasado mes de abril del también cantante, guionista, compositor y director de cine francés- con otra apasionante historia, donde el amor sigue siendo una constante para la resolución de sus propuestas.

Una sirena en París (2020) (Une sìrene à Paris, en el original) nos traslada hasta la capital de Francia en 2016, “que se había disfrazado de Londres” y el río Sena desbordaba sus márgenes con una crecida histórica. Entre tanta agua por doquier aparece Lula, una bella criatura como todas las de su tipo, poniendo patas arriba y trastornando a los personajes masculinos de la ciudadela. Excepto uno, Gaspard Snow, sobre quien la “nana mortal” de la sirena no parece tener ningún efecto aparente.

Con su usual gracia y dinámica prosa, Malzieu logra de nuevo pescarnos en las redes del romance, a través de una trama sencilla, elocuente pero harto conocida, sobre la atracción que va surgiendo entre un hombre adulto, torpe, bohemio, de rasgos especiales (que se antoja por momentos alter ego del escritor) con un ser mitológico, haciendo uso de la más fértil imaginación, más un humor fresco lleno de referencias y homenajes a las artes universales, sobre todo a la musa que tanto preconiza el galo dirigiendo su banda de rock Dionysos.

Una sirena en París fue adaptada al cine por el propio Mathias Malzieu, el mismo año de su lanzamiento editorial.
Una sirena en París fue adaptada al cine por el propio Mathias Malzieu, el mismo año de su lanzamiento editorial.

Desprovista de cualquier artificio pretencioso y la quincallería que caracteriza a la novela romántica concebida hoy día para el sector juvenil, a Una sirena en París no le sobran las páginas; tiene el número justo para enganchar a un lector que agradece capítulos cortos, la sonrisa pícara con ciertos pasajes e intertextos bien colocados. Asimismo, logra el autor que retornemos a la inocencia y lo moceril desde la perspectiva adulta, desgranándola a su ritmo a golpe de realidad y fantasía.

En todos los textos del escritor oriundo de Montpellier, se podrá hallar en mayor o menor grado la fórmula por la que siempre apuesta y que renueva para cada ocasión: el engranaje del tiempo junto a la figura femenina que todo trastoca y define. Lo hizo de manera plausible en La mecánica del corazón y Metamorfosis en el cielo, pero también en libros más intimistas y vinculados a su familia, cítese al autobiográfico Diario de un vampiro en pijama (2016) o El soldado de porcelana (2022).

Pero si algo diferencia Una sirena… del resto, es, digamos, el tono optimista y esperanzador impregnado al final de la obra, ausente o difuminado bastante en las anteriores, con énfasis en el personaje de Gaspard, a quien “Lula había arreglado la máquina de los sueños”.

Ojalá que el público aprecie en el cuarentón que adora montar en patines, esa posibilidad -ya no ficticia- de recomponerse y volver a encontrar el amor a pesar de los pesares; que no está mal desbordarse y enorgullecerse por ello de vez en cuando, semejante al Sena novelado que hizo naufragar París.

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Delvis Toledo De la Cruz

Licenciado en Letras por la Facultad de Humanidades de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en 2016.

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