Lección de luz y solemnidad del pueblo de Cienfuegos
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La historia del 5 de septiembre de 1957 estremeció otra vez las calles de Cienfuegos, tras retomarse la tradicional peregrinación del pueblo desde el parque Martí hasta el Cementerio Tomás Acea de esta ciudad, para rendir homenaje a los caídos en aquella gesta hace 65 años.
Una lección de luz se impuso en la necrópolis patrimonial, al término del recorrido de casi cuatro kilómetros. Allí, al pie del mausoleo erigido a los mártires del levantamiento popular contra la dictadura de Fulgencio Batista, fueron depositadas ofrendas florales a nombre del General de Ejército Raúl Castro Ruz, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y del pueblo de Cuba.
El acto de tributo contó con la presencia de Rogelio Polanco Fuentes, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y jefe de su Departamento Ideológico, junto a Aylín Álvarez García, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, acompañados por las máximas autoridades políticas y gubernamentales de la provincia.
Luego de la solemne ceremonia militar, miles de cienfuegueros desfilaron frente al monumento histórico para honrar a los combatientes y patentizar su compromiso con la Revolución cubana, en el aniversario 65 de la sublevación armada que protagonizaron marinos y civiles en esta urbe del centro sur del país.
Otro momento de evocación tuvo lugar después en las inmediaciones del malecón de Cienfuegos donde, en gesto simbólico, niños y jóvenes colocaron en la bahía una ofrenda floral para recordar a Dionisio San Román y Alejandro González Brito, participantes de la insurrección popular, quienes fueron torturados hasta la muerte por los esbirros de la tiranía batistiana y arrojados al río Almendares, en La Habana.
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