Saviorless, una obra de la cual sentirnos orgullosos

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Admiración. Conocer el duro camino de Josuhe Pagliery hasta alcanzar su gran sueño despierta tal sentimiento. Fueron ocho años de una odisea repleta de problemas, cada uno más grave que el anterior. Pero ni el reinicio total del desarrollo, ni la alarmante falta de recursos, ni tantas otras dificultades consiguieron hacerle desistir. Finalmente el 2 de abril de 2024, vio la luz Saviorless, el primer videojuego indie hecho en Cuba: una producción capaz de poner a nuestro país y a Empty Head Games (el estudio a través del cual creó el título) en boca de todos dentro del medio. Y por razones acreedoras de elogios, además.

Aunque no dejan de mencionarlo (resulta imprescindible hacerlo, si quiere darse a entender la connotación real del suceso), la prensa especializada no lo ve simplemente como el producto de un estudio sin experiencia, proveniente de una nación sin tradición; sino que lo consideran un trabajo digno de destacar en el campo tan ultracompetitivo al que pertenece. Artículos en MeriStation, AnaitGames, PC Gamer, Punto de Respawn, GamerFocus, Generación Pixel o NaviGames así lo señalan.

Saviorless merece semejantes alabanzas. Se trata de un sólido debut, repleto de personalidad en sus distintos apartados. En el audiovisual, sin ir más lejos, si llegara a redactarse un Manifiesto del Videojuego Cubano, tendría que exigirles a las futuras creaciones nacionales el mismo grado de identidad propia.

En dicho rubro, la exquisita banda sonora, compuesta por el músico Germán Carrasco, en condición de freelancer, potencia al completo el conjunto. Mientras que cada uno de los escenarios, minuciosamente dibujados a manos, rebosan dedicación. El inicio en el Santuario de las Garzas, con la hierba meciéndose a nuestro paso; la entrada a la Cueva de los Cazadores, con el sol y el mar de fondo; el trayecto por el Templo de la playa Stereoma; el descenso a las profundidades del Estanque Negro… Son, hasta ahora, la cumbre en la carrera de Pagliery, graduado del Instituto Superior del Arte y poseedor de una trayectoria previa en el cómic y la animación, entre otras manifestaciones.

Narrativamente, Saviorless entrega una historia de fantasía oscura, llamativa tanto en contenido como forma, y de una atmósfera lograda. El hipotético documento antes mencionado también debería insistir en la necesidad de contar este tipo de propuestas, no tan habituales en la ficción cubana.

Asimismo, resulta válido destacar la forma en la que la obra explota la principal cualidad del videojuego en tanto forma de expresión: la interactividad. En nuestras manos está la conclusión al viaje del protagonista, un niño llamado Antar, quien desea llegar a las legendarias Islas Sonrientes con el propósito de convertirse en un Salvador.

A nivel de gameplay, el título —enmarcado en el género de los plataformas en 2D— presenta en el primer acto una fórmula de saltos medidos, puzles y exploración. A ella luego le añade combates. Estos, por sí solos, constituyen el punto más flojo de la jugabilidad (consisten en aporrear el botón de ataque y poco más); pero ganan enteros al acoplarse con el resto de mecánicas.

La dificultad de Saviorless gira en torno al ensayo y error, hasta encontrar el timing perfecto. Disfruté el planteamiento, mas entiendo que otros jugadores puedan llegar a sentirse frustrados en ciertas etapas —en especial de la recta final—, donde el mínimo error, combinado con una distribución mejorable de los checkpoints, obliga a repetir secciones enteras.

En lo técnico, el notable rendimiento representa prueba evidente de la destacada labor de David Darias, programador del juego e integrante de Empty Head Games.

Tanto él como su compañero lo apostaron todo al juego y salió bien: los años de esfuerzo ininterrumpido rindieron frutos. Desde el pasado martes saborean las mieles del éxito en compañía de sus seres amados, a quienes en los créditos de la obra les agradecen la fe depositada en ellos.

En el futuro, los historiadores resaltarán la indiscutible intención artísitica de Saviorless; y ponderarán cómo logró destacarse, al punto de que una editora internacional (la francesa Dear Villagers) decidiera publicarlo. Lo anterior lo convierte en pionero del videojuego patrio.

También es el mejor trabajo creado hasta la fecha en la Isla. Aunque ojalá pronto esta afirmación no haga referencia a la ópera prima de Empty Head Games, pues supondría una muestra fehaciente de la gran salud del medio en Cuba.

Invito a las personas a que le den una oportunidad. Ocupa unos pocos gigabytes de espacio, no requiere de una computadora con altas prestaciones (disponible igual en PlayStation 5 y Nintendo Switch) y en alrededor de cuatro horas lo completas. Si no sabe jugar o no tiene dónde hacerlo, júntese con algún allegado que cumpla tales requisitos. No deje de experimentar uno de los acontecimientos culturales y tecnológicos más importantes de los últimos tiempos en el país.

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