RoboCop: Rogue City, una sólida adaptación

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Si desde que tienes uso de razón sueñas con ser Robocop, si siempre has querido convertirte en una mole de metal gigante al servicio de las fuerzas del orden, si por tal de defender la justicia no te importaría llegar hasta las últimas consecuencias, permíteme informarte lo siguiente: en noviembre de 2023 se estrenó el juego que estabas esperando.

RoboCop: Rogue City se basa en la saga cinematográfica iniciada por el importante director neerlandés Paul Verhoeven en 1987. Y lo primero que llama la atención del título es el gran trabajo de adaptación realizado en vistas de llevar dicho universo a otro medio.

La icónica primera entrega constituye la base de la traslación. De ella lograron captar la estética, el tono, la visceralidad; trajeron de vuelta a los actores originales, Peter Weller a la cabeza. Incluso la banda sonora es la compuesta por Basil Poledouris para la película. En resumen, el espíritu de la cinta de Verhoeven –del cual carece el genérico remake fílmico PG-13, producido en 2014- está presente en Rogue City.

Tan buen trabajo tiene como responsables a los polacos de Teyon, quienes confirman con RoboCop… su ascendente trayectoria en el sector, luego de perpetrar Rambo: The Videogame (2014), y del decente Terminator: Resistance (2019).

Teyon se especializa en desarrollar videojuegos AA (aquel con un presupuesto medio, inferior a las mega producciones, pero superior a un indie). Intentar abarcar demasiado representa la gran tentación que rodea a la producción de obras enmarcadas en tal categoría. Por fortuna, eso no ocurre aquí. El estudio, consciente de sus limitaciones, centró sus esfuerzos en una mecánica, sobre la cual gira casi todo lo demás: repartir plomo a diestra y siniestra.

El sistema de combate está diseñado a medida del personaje a quien controlamos. Para conseguirlo, Teyon sacrifica el frenetismo propio de los first-person shooter (videojuegos de disparo en primera persona), y en cambio nos ofrece algo más lento, pero a la vez más contundente. En sus mejores momentos, transmite la sensación de controlar a una fuerza indetenible. Imaginen a un tanque al cual intentan frenar tirándole flechas, pues algo similar.

Desafortunadamente, la nula inteligencia artificial de los enemigos juega en su contra. Combates, en teoría desafiantes, se quedan por debajo, a consecuencia de lo anterior. La balacera contra un ED-209 a mediados de la aventura, y otra contra un ejército de robots en el tramo final acusan sobremanera el problema.

Aunque la mayor parte del tiempo estaremos pegando tiros, el juego también contiene segmentos dedicados a recorrer distintos escenarios (recrearon al dedillo la comisaría de la película), donde podremos, entre otras cosas, resolver misiones secundarias. Sin resultar nada especial, aportan variedad con respecto a las refriegas de la historia principal.

Poco esperábamos de RoboCop: Rogue City y terminó convirtiéndose en una de las sorpresas de 2023. Se trata de un shooter directo, muy bien ejecutado, cuyos únicos objetivos consisten en serle fiel a la franquicia que adapta y entretener a los amantes de la acción. Ambos propósitos los cumple de sobra.

Un producto así lleva a Teyon en la dirección correcta; definitivamente encontraron su lugar en el mercado. Esperaremos ansiosos nuevas entregas del policía robótico de Detroit, nuevas entregas de Terminator, amén de la redención de Rambo. Y en vistas del tiempo transcurrido sin un videojuego de la franquicia, ojalá la próxima licencia que adquieran sea la de Duro de matar. Harían un gran trabajo con ella.

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