La fórmula hipócrita del cerco

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Imaginemos, solo por un instante, que cualquier nación del mundo, desde la más industrializada hasta la más humilde, amaneciera un día sin poder recibir una sola gota de combustible por vía marítima

Imaginemos, solo por un instante, que cualquier nación del mundo, desde la más industrializada hasta la más humilde, amaneciera un día sin poder recibir una sola gota de combustible por vía marítima. Que los bancos internacionales, por miedo a ser sancionados secundariamente, se negaran a procesar los pagos por el crudo. Que las navieras, los seguros, los puertos de terceros países, todos, decidieran plegarse a la amenaza de ver sus activos congelados en Estados Unidos.

Es la fórmula hipócrita con la que pretenden endulzar el genocidio, el cerco que han diseñado para la Isla es más que un castigo quirúrgico o ejemplarizante; es una plantilla que, de aplicarse a cualquier país del mundo, lo dejaría en estado de coma económico en cuestión de semanas. Porque lo que hoy sufre Cuba –la asfixia financiera, la persecución a sus socios comerciales, y sobre todo, el bloqueo energético– no es un mal menor ni una consecuencia colateral. Es el modelo acabado de lo que una superpotencia puede hacer cuando decide que un país no tiene derecho a existir.

Apenas seis días después de rubricada la nueva Orden Ejecutiva contra Cuba, el 1ro. de mayo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció nuevas sanciones en la primera vuelta de una escalada que, según sus propias palabras, se extenderá «en los próximos días y semanas». Lo hizo, como ya es costumbre, mediante una filtración al diario digital Axios, que actúa como canal privilegiado del Departamento de Estado para legitimar sus embestidas.

ASFIXIA PROGRAMADA

En Cuba no es un escenario hipotético. Es la realidad cotidiana desde que la orden ejecutiva de enero de 2026 impuso un cerco petrolero sin precedentes, y la actual administración amenazó con aranceles a cualquier país que vendiera o suministrara combustible a la Isla. El resultado: en cuatro meses, apenas un buque cisterna ha logrado atracar en puertos cubanos. Probar el amargo significado de esa cifra: con la entrada de un solo petrolero se satisface apenas el 12 % de las necesidades mensuales del país.

El transporte público se paraliza. Los camiones que llevan alimentos desde las provincias productoras al resto de la Isla dejan de circular. Las cosechas se quedan en los campos, mientras los mercados urbanos amanecen vacíos. Los grupos electrógenos, que alimentan hospitales, fábricas y plantas de agua, se apagan por falta de diésel. Y la población entra en un ciclo de apagones, que ya superan las 20 horas diarias en muchas localidades.

Cualquier economista serio lo sabe: la elasticidad del consumo energético es prácticamente nula. No se puede dejar de utilizar el 80 % del combustible de la noche a la mañana sin destruir el aparato productivo. Eso no es gestión, es asfixia programada.

Asfixia que impuso la Orden Ejecutiva del 29 de enero de 2026, mediante la cual el presidente de la nación norteña declaró una emergencia nacional, y amenazó con imponer aranceles a cualquier país que, directa o indirectamente, venda o suministre petróleo a Cuba.

Sus consecuencias son visibles. Todos nuestros proveedores están siendo intimidados y amenazados; lo que se une al afecto acumulado de más de 65 años de bloqueo con perjuicios que superan los 2,1 billones de dólares.

El sector turístico, segunda fuente de ingresos en divisas del país y empleo para más de 300 000 personas, se encuentra visiblemente afectado. Durante el primer trimestre de 2026, Cuba recibió un 48 % menos que en el mismo periodo de 2025.

Las causas son múltiples, pero todas convergen en el bloqueo. La falta de combustible para la aviación ha hecho que aerolíneas canadienses, rusas, turcas, francesas y españolas suspendieran sus vuelos a la Isla. Esto obligó a que varias instalaciones turísticas cerraran temporalmente, incluidas muchas en el principal polo de Varadero.

SANCIONES SECUNDARIAS, UNA AFRENTA A LA SOBERANÍA DE LOS PAÍSES

Lo que la nueva Orden Ejecutiva del 1ro. de mayo ha introducido es una amenaza explícita y generalizada contra cualquier entidad extranjera que mantenga vínculos económicos con Cuba, sin necesidad de que exista conexión alguna con la economía estadounidense. La medida golpea directamente a los sectores de energía, minería y servicios financieros, y supone una violación flagrante de la soberanía de terceros Estados.

Las llamadas sanciones secundarias no solo golpean la economía cubana en su conjunto, sino que actúan como un mecanismo de precisión para erosionar la vida cotidiana de la población. En términos prácticos, esto significa que cualquier banco internacional que procese una transferencia hacia o desde Cuba puede ser sancionado, bloqueado o desconectado del sistema financiero en dólares. Y el sistema financiero global, dominado por la moneda estadounidense, actúa como un mecanismo de cumplimiento forzoso que ningún banco quiere arriesgarse a desafiar.

Estas acciones amenazan con castigar a personas o empresas de cualquier país que comercien con el objetivo. No se requiere ningún vínculo con EE. UU. ni usar dólares, ni tener filial en EE. UU., ni pasar por su sistema financiero. Basta con hacer negocios con Cuba. Mientras el Secretario de Estado estadounidense afirma cínicamente que no existen nuevas sanciones contra Cuba, la realidad se encarga de desmentirle con la crudeza de los hechos.

Se afectan líneas principales de exportación de Cuba en un momento en que otras fuentes de divisas, incluyendo el turismo y las exportaciones de servicios médicos, también se encuentran bajo una fuerte presión.

Washington lo sabe. El objetivo de esta estrategia, confesado por funcionarios estadounidenses de alto rango, es deprimir el nivel de vida de la población cubana, para provocar un estallido social que induzca un cambio político en Cuba.

No es una teoría de la conspiración: es la política exterior de Estados Unidos, escrita en documentos oficiales y ejecutada a golpe de orden ejecutiva. Pero lo que el imperio no logra entender es que la dignidad de un pueblo no se doblega con apagones, ni con sanciones ni con la salida de inversores extranjeros. La resistencia cubana es más profunda que cualquier crisis, y la solidaridad internacional sigue siendo un escudo que ni las medidas secundarias pueden quebrar.

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Granma

Órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Fundado el 3 de octubre de 1965. Disponible en la web como diario desde julio de 1997.

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