Iván Cepeda, el candidato de Colombia defensor de derechos humanos
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Iván Cepeda, el candidato presidencial por el progresismo en Colombia, es desde hace mucho tiempo conocido por su labor como luchador por los derechos humanos y por su rol de negociador en los diálogos de paz con grupos armados.
Nació en Bogotá el 24 de octubre de 1962 y cuenta con estudios de pregrado en Filosofía (1987, Universidad San Clemente de Ohrid de Sofía, Bulgaria) y tiene una maestría en Derecho Internacional Humanitario (2002, Universidad Católica de Lyon, Francia).
Aún muy joven se convirtió él mismo en víctima de la violencia armada que desde hace décadas sacude a su país, cuando su padre, Manuel Cepeda, político de izquierda y senador del partido Unión Patriótica, fue asesinado en agosto de 1994 por agentes del Estado en complicidad con paramilitares.
Se inició en la política como representante de la Cámara en 2010, llegó al Senado en 2014 y en la última década se desempeñó como copresidente de las Comisiones de Paz de la Cámara de Representantes y del Senado de la República.
Desde 2012, fue facilitador del proceso de conversaciones entre el gobierno de Colombia y la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, que derivó en el Acuerdo Final de Paz de 2016.
También, a partir de 2015, comenzó a fungir como facilitador de los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
La imagen del senador está indisolublemente ligada al fallo de culpabilidad contra el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) por fraude procesal y soborno en actuación penal, que luego fue revocada en segunda instancia.
La cruzada que lideró Cepeda, acreditado como víctima en el proceso, data de hace más de una década, cuando investigó los presuntos nexos del exgobernante con el paramilitarismo y este, en respuesta, lo acusó de manipulación de testigos.
En un giro inesperado, después de analizar las pruebas, la justicia colombiana determinó que era Uribe quien buscaba levantar falso testimonio contra el congresista.
Anunció su intención de llegar a la Presidencia por el Pacto Histórico en agosto del pasado año instado, sobre todo, por el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice).
“Iván no ha hecho de la defensa de los derechos humanos un recurso retórico: la ha convertido en práctica vital. Ha confrontado al poder allí donde se disfraza de legalidad, ha denunciado el entramado de violencias estatales y paraestatales, y ha perseverado en la tarea de mostrar que la verdad es un acto político mayor, capaz de reordenar el sentido mismo de la sociedad”, describió la organización.
Cepeda asegura que, en caso de llegar a la Casa de Nariño, su programa se basará en lo que resumió como “tres revoluciones”.
La primera de estas propuestas encuentra su asidero en una “Revolución Ética”, que busca enfrentar lo que el proyecto describe como la “postración moral” del país mediante “el poder de la verdad” de las víctimas y una rebelión ciudadana contra la macrocorrupción.
A juicio del candidato, la desviación de recursos públicos se ha consolidado como una estructura que opera a través de redes políticas, burocráticas, económicas y criminales dentro del Estado, lo que obstaculiza objetivos como la superación de la pobreza.
Por eso, su plan prioriza una política de austeridad republicana resumida en que “quien debe apretarse el cinturón es el gobierno, no el pueblo”, y como primera medida anunció la reducción de su propio salario y el de los altos funcionarios.
En el ámbito económico y social, Cepeda apuesta por una revolución agraria para convertir a Colombia en una potencia agroalimentaria mundial.
Su estrategia incluye la redistribución y formalización masiva de tierras, la construcción de 30 mil kilómetros de vías terciarias bajo el programa “vías para la paz”, y la creación de una Alianza Público-Popular para que las juntas de acción comunal y organizaciones sociales ejecuten directamente obras del Estado.
Este eje incluye la protección del llamado salario vital, la creación el Banco del Pueblo para erradicar la pobreza monetaria que afecta a 17 millones de colombianos, la ampliación del programa Colombia Mayor de tres a cinco millones de beneficiarios y el mejoramiento del acceso al agua potable como derecho humano fundamental.
La tercera de las revoluciones propone conferir al pueblo la categoría de gobernante bajo el principio de “mandar obedeciendo”, en tanto se espera fortalecer el poder constituyente, Cepeda lo define como “una actitud y una práctica constante de la ciudadanía”.
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