Día de Lucha contra la Desertificación, una jornada por la vida
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Según la Organización de Naciones Unidas, es vital proteger la tierra para garantizar la estabilidad y la prosperidad de millones de personas en todo el mundo.
La desertificación es el resultado de una permanente degradación de los suelos, ocasionado por una constante desforestación de los bosques, la salinización, la falta de agua y una sobreexplotación de los acuíferos.
Estos problemas ocurren por lo general por las distintas actividades económicas que lleva a cabo el hombre en diferentes partes del mundo. La sequía representa una anomalía del clima, que ocurre cuando los niveles del agua están muy por debajo de lo que corresponde en una determinada región geográfica, afectando considerablemente a todas las especies que crecen y se desarrollan en dichas áreas.
La principal causa radica en la ausencia de precipitaciones, precisa la Organización de Naciones Unidas.
En la actualidad, esto representa un grave problema para la economía y el desarrollo de los pueblos, sobre todo, en los países donde la siembra y la producción agrícola son unas de las principales fuentes de ingresos, que permiten que las personas de escasos recursos puedan llevar el sustento a sus hogares.
De ahí, que se requiera la adopción de políticas estatales que ayuden neutralizar la degradación de los suelos.
Los organismos internacionales recomiendan la reforestación y restauración del medio natural y fomentar buenas prácticas de cultivo y de cría de animales por parte de ganaderos, agricultores y silvicultores para no afectar las superficies naturales.
También incluye la necesidad de evitar hogueras en lugares no autorizados, no arrojar desechos sólidos y hacer un uso racional del agua.
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