30 de noviembre: Frank País y el alba rebelde

Compartir en

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 2 segundos

Siempre me ha fascinado cómo los momentos cruciales de la historia no surgen por casualidad, sino como respuesta necesaria a las circunstancias. En la Cuba de 1956, oprimida por la dictadura de Batista, la aparición de Frank País García representaba precisamente eso: la respuesta natural de un pueblo que anhelaba respirar en libertad. Al estudiar su vida, comprendí que Frank no era un revolucionario cualquiera – era un maestro que llevaba en las manos tanto los libros de José Martí como la convicción profunda de que solo la lucha armada podría devolverle la soberanía a Cuba.

Me impresiona cómo, a su temprana edad, Frank ya demostraba una madurez extraordinaria. La muerte de su padre y la necesidad de mantener a su familia forjaron en él ese carácter serio y decidido que luego sería fundamental en la lucha clandestina. Cuando conozco más sobre sus años de formación, veo claramente cómo su pensamiento se nutrió no solo de Martí, sino también de revolucionarios como Antonio Guiteras, forjando una convicción que lo llevaría a crear organizaciones como Acción Revolucionaria Oriental antes de unirse al Movimiento 26 de Julio.

Al profundizar en los preparativos del alzamiento, me sorprende la meticulosidad con que Frank organizó todo. Su encuentro con Fidel Castro en México durante agosto de 1956 me parece un momento definitorio – aunque según he estudiado, Frank abogaba por una estrategia más cautelosa, su disciplina revolucionaria lo llevó a comprometerse completamente con el plan de apoyar el desembarco del Granma.

La madrugada del 30 de noviembre debió ser un momento de tensión contenida. Me imagino a esos más de 300 combatientes – muchos casi unos muchachos – vistiendo por primera vez los uniformes verde olivo que se convertirían en símbolo de la Revolución. Frank, desde su puesto de mando en la calle Santa Lucía, debía sentir la enorme responsabilidad de dirigir una operación que atacaría puntos clave como la Estación de Policía y el Cuartel Moncada.

Al repasar los hechos, me conmueve la ferocidad con que combatieron esos jóvenes revolucionarios. Líderes como Pepito Tey, Otto Parellada y Tony Alomá demostraron un valor extraordinario al asaltar posiciones fortificadas, aunque el factor sorpresa se perdió temprano y el fallo del mortero que debía señalar el ataque al Moncada complicó la coordinación.

Pero lo que más me impacta al estudiar este episodio es descubrir cómo el pueblo de Santiago se convirtió en protagonista activo de la insurrección. Como el mismo Frank testimoniaría después, la población “curaba a los heridos, escondía a los hombres armados, guardaba las armas y los uniformes de los perseguidos”. Esta simbiosis entre el movimiento revolucionario y el pueblo me parece el verdadero termómetro del éxito de la operación.

Aunque militarmente el alzamiento fue contenido y el Granma no arribaría hasta días después, al analizar los hechos comprendo que estratégicamente cumplió su objetivo: fijó a las fuerzas de la tiranía en el oriente del país y demostró la vulnerabilidad del régimen. En mi perspectiva, no fue una derrota, sino ese “puente histórico entre Santiago y el Granma” que tantos historiadores han señalado.

La trágica muerte de Frank País el 30  de julio de 1957, lejos de apagar la llama revolucionaria, avivó el sentimiento de lucha. Al reflexionar sobre su legado, veo claramente cómo el 30 de noviembre no fue un hecho aislado, sino la demostración práctica de una estrategia bien concebida que combinaba el heroísmo del llano con la persistencia en la montaña – una estrategia que, bajo el liderazgo de Fidel Castro y la ejecución de Frank País, culminaría con el triunfo de la Revolución Cubana.

Visitas: 0

Barbara M. Cortellan Conesa

Ingeniera Química por la Universidad de Camagüey. Diplomada en Periodismo. Máster en Ciencias de la Comunicación. Periodista-Editora del diario 5 de Septiembre. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *