Verónica Reyes Toscaeva, en busca de la cubanía en la enseñanza del violín (ll, final)

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El artículo anterior aborda los aportes de Verónica Reyes Toscaeva al desarrollo del repertorio de música cubana para los estudiantes del nivel elemental de cuerdas frotadas. Es sin dudas imprescindible que, desde edades tempranas, los futuros intérpretes puedan vivenciar estas experiencias en su formación. Pero Verónica ha recorrido un camino como intérprete que la ha llevado a fortalecer su empeño en este sentido. Por su calidad, precisión y alto nivel como violinista, forma parte de un grupo selecto de instrumentistas que participa desde hace más de dos décadas en grabaciones, eventos y proyectos de muchos músicos y compositores.

Su experiencia como profesora de violín comienza en el año 2012, al integrar al claustro de la Escuela CIARTE. En 2013, se vincula a la Escuela Nacional de Arte (ENA) y la Escuela Elemental de Música Alejandro García Caturla; en estas dos últimas se mantiene hasta la actualidad. Desde marzo del 2020 fue seleccionada para realizar las dosificaciones del Programa de Violín en el Nivel Elemental y en el Nivel Medio correspondientes a los cursos escolares 2019/2020; 2020/2021 y 2021/2022. Es parte del jurado de pase de nivel y miembro de la Comisión Técnica Nacional de la Cátedra de Violín y Viola. En 2020 fue seleccionada para grabar las actividades docentes televisivas destinadas a los estudiantes de violín de la Enseñanza Artística, bajo la asesoría de la maestra Carmen Amador.

Sus alumnos Kleis María González Vega, Irain Herrera Quiros, Liz Sandra Navarro Orosco y Fátima Arencibia Corbera, han obtenido diferentes premios en concursos internacionales en los que han participado vía online. Es una oportunidad que se abre mediante la tecnología para los estudiantes de los diferentes niveles de la enseñanza artística. Según las palabras de la maestra: “Durante la Covid-19, los muchachos se volcaron más hacia las redes sociales, a investigar sobre sus intereses. Mis alumnos de violín se motivaron a través de estudiantes de piano con muchísimos premios internacionales, que es otra cátedra muy fuerte. Un buen día me llama Kleis aquí a la casa y me comenta que quería participar en un concurso internacional que encontró. Leí las bases y empezamos a trabajar, primero vía telefónica, porque en ese momento estábamos todos en cuarentena. Después Irain también se motivó e igual trabajé con él vía WhatsApp. Cuando pudimos empezamos entonces presencial. Se prepararon bien, hicieron sus grabaciones y enviaron sus videos. Cuando los subieron todos a YouTube y pudimos ver a los demás concursantes, el nivel competitivo era bien alto, bastante fuerte. Resultaron premiados, que fue un gran estímulo para ellos y demostró que vamos por buen camino. Pienso que la enseñanza artística aquí en Cuba es excelente y tiene muy buenos estudiantes.

Les digo a los alumnos que ellos pueden lograr lo que se propongan mientras sean disciplinados y perseverantes, sobre todo en el estudio individual. He notado que a muchos les gusta lo que están haciendo, pero no tienen un estudio individual constante, diario, no son perseverantes y a veces no avanzan igual que el resto. Les hablo sobre la importancia de la confianza en sí mismos. Todos los estudiantes pueden llegar a ser grandes violinistas siempre y cuando se escuchen, que es una de las cosas más difíciles e imprescindibles para darse cuenta de dónde están los errores y puedan arreglarlos. Les recomiendo que no repitan incansablemente un pasaje. Antes deben bajar el violín y mirar la partitura para tratar de entender lo que está escrito y si la dificultad es de ritmo, que solfeen, que ejecuten el ritmo con palmadas, que lo midan.

Cuando tienen un problema de afinación, les pido que bajen el violín y les pregunto qué tipo de intervalos son los que están escritos. Los hago reflexionar cómo tienen que colocar el dedo en el violín. En el momento en que responden, ya pueden tocar y la afinación sale correctamente. Entonces les digo que no hace falta repetir de manera constante, mecánica, tantas veces, sino analizar y así pueden sintetizar el tiempo del estudio individual. Esas son las cosas que todos deben tener en cuenta.

Hay pasajes que ellos están tocando que requieren mucha paciencia y les recomiendo a los estudiantes tomar todo el tiempo que necesiten para entender lo que quiere el compositor. Recordar lo que les dicen sus maestros en clases. Tratar de ir poquito a poco, muy despacio, porque muchos no tienen la paciencia para estudiar tan lento y eso sintetiza horas de estudio y permite vencer más rápido las dificultades de cada pasaje de la obra.

“La escuela cubana de violín merece muchísimo respeto y comparándola con otros estudiantes, creo que nuestra enseñanza artística tiene un valor incalculable. Hay muy buenos profesores en todas las escuelas que están trabajando muy bien, y el fruto está precisamente en los músicos que se están graduando. Hay muchos violinistas cubanos en las orquestas del mundo, en sinfónicas de otros países tocando muy bien. Estudiantes nuestros han optado por becas, incluso en Europa y eso es un mérito que tiene la enseñanza artística cubana en general, en toda la isla”.

Verónica Reyes es también fruto del sistema de enseñanza especializado de la música en nuestro país. Entre sus profesores contó con Frank Morales, Boris del Río, Martha Duarte, Ileisis García y Carmen Amador (nivel elemental); Augusto Diago, en nivel medio y superior, donde fue alumna también de Evelio Tieles.

Estando en la casa de altos estudios, Zenaida Castro Romeu abre una convocatoria para la Camerata Romeu. Comenzó así una etapa de su vida profesional muy diferente. Con esta agrupación tuvo la posibilidad de presentarse en importantes plazas nacionales e internacionales como México, Estados Unidos, Noruega, Martinica, Barbados, Jamaica. Participa en la grabación de varios discos, como Sueños de Ida y Vuelta (2002) de la Camerata Romeu junto al guitarrista Víctor Monge; Serranito, nominado a los Premios Grammy Latinos en 2003 en la categoría de Mejor Álbum Flamenco; Danza de las Brujas, (2003) y Raigal (2004). Como parte de la agrupación asiste, además, a los festivales: Marin-Village Recitaj (Martinica, 2001), Música Contemporánea de La Habana (2001), Música Antigua Esteban Salas (2002), Nuevo Cine Latinoamericano (2002); en el estreno del documental Cuba Mía, Retrato de una orquesta de mujeres, de la directora Cecilia Domeyko, dedicado precisamente a la Camerata Romeu; Festival del Habano (2003), Rikskoncertene (Oslo, 2003).

En el año 2005, pasa a integrar la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Paralelamente integró la Orquesta Nuestro Tiempo, que dirigía el Maestro Manuel Duchesne Cuzán y actualmente la dirige el Maestro Enrique Pérez Mesa, y cambia su nombre a Sinfonietta Duchesne Cuzán, en honor a su fundador. En ambas se mantiene hasta la actualidad. Con la OSN ha realizado gran cantidad de grabaciones y giras nacionales e internacionales. Como miembro de esta agrupación realiza varias grabaciones en CDs y DVDs de importantes artistas, entre los que se encuentran Ernán López-Nussa, Víctor Pellegrini, Frank Fernández, Nachito Herrera y Miguelito Nuñez.

De manera independiente colabora en otros proyectos de artistas destacados como Beatriz Corona, Polito Ibáñez, José María Vitier, Sergio Vitier (homenaje a su obra), Yanela Brooks, Niurka Reyes, entre otros. Además, de las bandas sonoras de las películas Los Dioses Rotos (2008), Irremediablemente juntos (2011) y Meñique (2014). De su primera experiencia comenta:

“Cuando grabamos la banda sonora de la película cubana Los Dioses Rotos, era mi primera vez. Nos ponían escenas de la película y grabamos mientras las veíamos. Recuerdo que Juan Antonio Leyva junto a su esposa Magda Rosa Galbán, que hicieron la música y los arreglos, nos iban mostrando las escenas y comentando el argumento para que nosotros pudiéramos, a la hora de tocar, trasmitir exactamente los sentimientos de los personajes. Fue precioso ese trabajo. Después he participado en la grabación de otras bandas sonoras, pero esta primera fue para mí algo novedoso y me gustó muchísimo”.

Verónica Reyes ha llevado todas sus experiencias como intérprete a las aulas, donde prepara a las nuevas generaciones, que serán en un futuro quienes continúen velando por el desarrollo de nuestra identidad cultural. Le auguro un camino en el que pueda seguir enseñando a sus estudiantes la música internacional, junto a la nuestra, aquella escrita y la que ahora convoca, a través del Festival de Música Cubana para Cuerdas Frotadas.

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Sandra M. Busto Marín

Licenciada en Música con perfil de flauta. Diplomada en Pedagogía y Psicología del Arte, Pedagogía Musical y Educación por el Arte. Máster en Arte. Todo en el Instituto Superior de Arte de La Habana.

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