Un adiós al padre de la Neonatología en Cienfuegos
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Ha muerto en Cienfuegos el Dr. Arturo Pérez de Villamil, considerado el padre de la Neonatología acá, y no resulta hiperbólico el título, porque este hombre, médico de compromiso, puso sus conocimientos y trayectoria profesional en bien de recibir y cuidar la vida que nace.
La formación de especialistas resultó una de sus prioridades. Recto, disciplinado y atento profesor, logró que la academia y la práctica se mixturaran para poner a Cienfuegos en un ponderado lugar en los indicadores del Programa Materno Infantil y el cuidado de las maternas para llegar a un término feliz.
Admiró a todos durante la epidemia de COVID-19, cuando ya enfermo no se quedó en casa, sino que en cambio vino para el Hospital a brindar sus conocimientos y experiencias para estabilizar a madres enfermas y neonatos críticos.
La vida, esa fue su causa, cuidarla y preservarla; la vida, que entregó a riesgo de enfermar en medio de las más difíciles circunstancias; la vida de esos seres humanos como el doctor Villamil, de entrega y compromiso, es lo que debemos celebrar, para que su memoria quede intacta y nos sirva de ejemplo.
Descanse en paz, querido profesor.
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Lamento profundamente la muerte del Profesor Dr. Arturo Pérez de Villa Amil Álvarez, neonatólogo eminente y figura protagónica en los excelentes resultados en salud materno – infantil en Cienfuegos durante muchos años.
Fue Maestro de varias generaciones de médicos, enfermeras, especialistas y salubristas. Fue un revolucionario cabal. Se destacó por su integridad moral y ética, así como por su profesionalidad, laboriosidad y humildad. Siempre optimista para todo y con todos.
Brindó un aporte solidario internacionalista muy destacado.
Su prestigio profesional rebasó Cienfuegos y Cuba, siendo una figura muy prestigiosa en el campo de la Pediatría y la Neonatología.
Su ejemplo y su obra tienen que perdurar en el compromiso y la labor de las actuales y futuras generaciones de médicos y revolucionarios cubanos.
En su entrega sin limites a la vida, al cuidado de la vida, al trabajo, a la investigación y al estudio, en su amor por la Revolución y por Cuba están “las posibles causas de sus resultados”. Un apotegma que marcó el sentido dialéctico, científico y profundamente humano de su vida.
Condolencias para Rosita y sus hijos, para los compañeros y amigos y para los miles de alumnos, entre los que modestamente me incluyo con la esperanza de seguir aprendiendo del Maestro y con la certeza de que los Maestros continúan viviendo en sus alumnos.
Gloria eterna a Villa Amil!
Salvador Tamayo Muñiz.
Que hombre tan extraordinario amo su profesión y formó generaciones de médicos.
Él también fue mi profe, y me duele mucho su partida