Raúl y nosotros: el arte de dirigir en tiempos difíciles
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Por: Anisley Nodal Lima*
Cuando Raúl Castro abrió el II Frente Oriental “Frank País” en la Sierra Maestra, no solo comandaba tropas, construía escuelas, atendía campesinos, organizaba la vida en la retaguardia. En 1958, en plena guerra, Raúl ordenó abrir escuelas en cada pueblo liberado. Más de 400 llegaron a funcionar. No era un capricho militar. Era entender que la Revolución no se ganaba solo con fusiles, sino formando conciencias.
Hoy, en Cumanayagua, un grupo de cuadros del Partido intenta hacer lo mismo: dirigir en medio de dificultades, con lo que hay, sin rendirse.

Cumanayagua es un territorio de contrastes, tiene mar, tiene montaña, tiene valles productivos y comunidades aisladas, dirigir aquí exige, primero que nada, conocimiento. “No se puede orientar la producción de café si no se ha estado en las cooperativas de la montaña”, explica el dirigente “No se puede hablar de Tarea Vida si no se conocen las comunidades costeras vulnerables”, señala otro compañero.

“Un dirigente que no escucha a su gente no sabe por dónde va”, solía decir Raúl. Y lo practicaba, en el II Frente, atendía personalmente las quejas de los campesinos, visitaba los heridos, conocía por sus nombres a los combatientes.

En Cumanayagua hoy, un dirigente del Partido recorre las comunidades de la montaña, intercambia con la gente, escucha, identifica los problemas; no resuelve todo —no puede—, pero vuelve, pregunta, insiste, conocen por su nombre a los campesinos y a los obreros. Eso es dirigir: convertir cada visita en un diálogo, que se sientan a escuchar, que anoten las quejas y dan seguimiento a los planteamientos.

Han pasado más de 60 años. Las montañas de Cumanayagua no son las de la Sierra Maestra, los problemas no son los mismos, pero la esencia de dirigir sigue siendo la misma: estar cerca de la gente, decir la verdad, preparar a los que vienen, no creerse más que nadie, pensar en el futuro.

Raúl Castro lo hizo, los dirigentes de Cumanayagua lo intentan reeditar cada día; unos con más experiencia, otros con menos, unos con más recursos, otros con casi nada, pero todos con la misma convicción: la Revolución se hace en el día a día, en las comunidades, en las cooperativas, en las escuelas, en los barrios.
El Partido es del pueblo. Los dirigentes son del pueblo. Si algo no funciona, si un dirigente no escucha, si no aparece por la comunidad, hay que decirlo. La crítica constructiva es parte del método revolucionario.

Cumanayagua se convierte, hoy día, en laboratorio de un experimento mayor: cómo construir una dirección política más cercana, más efectiva, más humana. En tiempos de desafíos, esa puede ser la diferencia entre resistir y avanzar.

Como dijo Raúl en su despedida del Congreso: “No renuncio ni renunciaré jamás a continuar siendo militante del Partido Comunista de Cuba y combatiente de primera línea de la Revolución Cubana”.
Orgullo infinito, en Cumanayagua, hay muchos que piensan igual.
*Primera Secretaria del Partido en el municipio de Cumanayagua.
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Ese es y seguirá siendo el metodo de nuestro partido y si el sujeto, el individuo, el cuadro que lo debe aplicar no lo hace correctamente se señala, se critica y se corrige pero no se enjuicia a nuestro partido