¿Quién dice que no se puede? Historia de un guajiro con los pies en las nubes

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La respuesta a la pregunta del título ya la tendrá y lo segundo lo afirmo, no porque este hombre esté alejado de nuestra realidad, sino porque ha sido un soñador y ha luchado por cumplir esos sueños, claro, con la ayuda de muchos, sobre todo de la familia, pero ahí llegaremos.

Hace poco tuve la oportunidad de visitar la Finca “El porvenir”, tierra que fue dada en usufructo hace casi 20 años a Arcides Hernández Pérez y que hoy ocupa 45 hectáreas a las afueras de la localidad cabecera del municipio de Cumanayagua, el más montañoso de la geografía cienfueguera.

Ya conocía por otros colegas de los logros de este campesino y sus trabajadores asociados a TABACUBA (Grupo Empresarial de Tabaco en Cuba), pero nada comparado con poner los pies en su tierra, ver lo que se ha hecho y escuchar lo que falta por hacer.

Al llegar allí Arcides nos dio un recorrido por las áreas principales de la finca que incluyen: casas de cultivos protegidos para incrementar rendimientos en la obtención de hortalizas selectas para el autoconsumo, así como para la sustitución de importaciones en el turismo y otros sectores; parcelas sembradas de tabaco, plátano, maíz, tomate, frijoles, ajíes, entre otros frutales como el tamarindo; las casas de cura del mejor tabaco del mundo con modernos sistemas de secado recién instalados y la Casita Infantil, de lo más lindo, noble y sensible que se puede ver.

Momento de la inauguración de la Casita Infantil, a finales de 2023.
Momento de la inauguración de la Casita Infantil, a finales de 2023.

“Este local fue un sueño y lo logramos. Algunos de mis propios trabajadores me decían: estás loco! Pero ahí está y da tranquilidad a madres y padres que aquí trabajan. La verdad, también me da paz y es increíble cuánta ayuda hemos tenido de amigos locales y foráneos para estos pequeños”, contaba con orgullo Arcides mientras nos mostraba las mesitas y tazas de baño en miniatura, juguetes, tableros y hasta cuadros donados por el gran artista, amigo de Cienfuegos, y específicamente de Cumanayagua, Nelson Domínguez. Hasta un huerto hay sembrado para el autoconsumo de los infantes que, asegura su protector, aprendieron a comer verduras allí.

Mi papá, tan guajiro de cuna y filántropo como nuestro anfitrión, se emocionaba como uno de esos niños pudiera, al escuchar los detalles de todo lo que se hace y hará en “El porvenir”. Y es que allí no falta el deseo de hacer.

“La atención al hombre es indispensable. Hay que preocuparse por la gente que tienes alrededor, la que te ayuda, la que da los resultados porque yo lo que más hago es disparar ideas- y ríe- alguien ya va atrás anotando porque a mí, con certeza, se me podría olvidar todo lo que voy pensando en el día”, comentaba Arcides mientras señalaba a su esposa y a sus administradores que son, sobre todo, sus amigos y a quienes les ha enseñado también a volar, aun con los pies en la tierra.

Emocionado, el campesino en cuestión refería: “la familia es lo más importante. De mi papá aprendí casi todo lo que sé y no hablo solo de hacer producir la tierra. Casi sin nivel escolar nos enseñó a mis dos hermanos y a mí la importancia de los números, pero también de los sentimientos y que el dinero hace falta, pero para eso hay que trabajar porque solo no logras nada”.

Arcides Hernández Pérez cree, irremediablemente, en el trabajo en equipo y en la diversificación de la agricultura cubana.
Arcides Hernández Pérez cree, irremediablemente, en el trabajo en equipo y en la diversificación de la agricultura cubana.

A sus dos hermanos no los conocí, pero también son cómplices de esta aventura que inició Arcides con muy poco en el bolsillo, pero mucho en la mente y que hoy tiene resultados impactantes y de referencia nacional.

Esta finca es de los mejores exponentes del vínculo entre los sectores estatal y privado de la provincia de Cienfuegos, así como de la aplicación de ciencia, técnica e innovación para fortalecer los cultivos. Los modos de hacer de su dueño lo convierten en uno de los mejores productores de capa del país y sus proyectos, conocidos por algunos, también tienen el apoyo de otros tantos dentro y fuera de Cuba. Porque, caballero, a la gente que quiere hacer y hacer por todos, no se le pone freno.

Que si producimos fertilizantes con técnicas agroecológicas, que si deshidratamos frutas, vegetales y viandas para el autoconsumo y para la comercialización, que si aprovecharemos las casas de tabaco con otros propósitos también mercantiles los meses que estarán vacías al año…Es que de solo escucharlo te dan deseos de irte a trabajar a “El porvenir” y eso lo digo en serio. Al menos fue mi experiencia, pero como todavía quiero seguir con esto del Periodismo, cuento lo que hace gente grande como Arcides. Y ahora, a ver, ¿quién dice que no se puede?

 

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