Apuesta por la agroecología en Cienfuegos
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Enrique Arturo Padrón Padrón, campesino de la Cooperativa de Crédito y Servicios Luis Arcos Bergnes, lidera desde la finca Villa Julieta un proyecto de desarrollo local que combina agroecología, economía circular y cooperación internacional. Con seis hectáreas heredadas de su padre y su abuela, este productor ha logrado convertir un espacio familiar en un modelo de sostenibilidad que ya atrae financiamiento extranjero y beneficia al consumo social del municipio de Palmira en Cienfuegos.
El proyecto, que cuenta con siete objetos de obra, incluye una escuela, un aula docente con sistema de bombeo solar fotovoltaico, media hectárea con riego por goteo alimentado por molino de viento, una nave para cabras en tarima destinada a leche, carne y queso, un centro de lombricultura y un biodigestor que aprovechará las excretas de cien cabras y cerdos para generar biogás destinado a cuatro viviendas, además de bioabono y fertilriego.
“La idea es establecer una especie de economía circular: los residuos del organopónico alimentan a las cabras, de ellas obtenemos leche y carne, y del residuo del queso se alimentan los cerdos. Con los residuales de estos producimos biogás, y del biogás obtenemos bioabono. Cerramos el ciclo para que nada sea un excedente”, explica Padrón.

Dos financiamientos internacionales han respaldado el sueño. En 2023, un proyecto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo liderado por el Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos aportó unos 19 500 euros, con los cuales se instaló un sistema de riego por microaspersores, otro por goteo para el área de plátano y se adquirió un motocultor con cuatro implementos que, según el campesino, “humaniza el trabajo”. “Sin él tendríamos que tener unos veinte hombres más”, asegura.
El segundo financiamiento, gestionado con Cuba-Cooperación Francia, está en tránsito y prevé dotar a la finca de un molino de viento y un triciclo eléctrico, este último urgente para el traslado de producciones. “Nos urge para no perder más productos. Se nos sigue perdiendo el mango, la habichuela y hasta el quimbombó”, admite.

Las cosechas de Villa Julieta se destinan fundamentalmente al consumo social: hogar de embarazadas, policlínico, casa de abuelos, escuela especial y círculo infantil. Con el Hogar de Ancianos Hermanas Giralt de Cienfuegos mantienen estrechas relaciones, con donaciones y ventas.
“Estamos relativamente cerca de la cabecera municipal, pero trasladar lo que cosechamos hacia quienes lo necesitan sigue siendo un obstáculo”, lamenta Padrón, mientras mira dos cajas de quimbombó que aún esperan destino.

La finca Villa Julieta demuestra que, con visión integral y alianzas, el campo cubano puede ser laboratorio de soluciones sostenibles y humanas para el presente y futuro de Cienfuegos.
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