La mujer entre las hojas de tabaco
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Varias historias confluyen dentro de las puertas de la tabaquería lajera. Desde los más jóvenes hasta los más viejos tienen algo que decir. Marilín Terry Armenteros es una de ellas.
Empezó a trabajar en la tabaquería en el año 1987 por necesidades económicas. Como muchos, el amor por su trabajo comenzó al pasar más tiempo produciendo los tabacos e interactuando con sus compañeros. En estos momentos, lleva 39 años ininterrumpidos y busca agregar más años en la profesión que aprendió a querer.
Curiosamente, quien le enseñó la labor fue Manuel Achón, a quien entrevisté antes de hablar con Marilín. De él aprendió todos los trucos de la elaboración del cigarro. Gracias a los años de experiencia de su instructor, adquirió grandes habilidades que sigue demostrando en su trabajo día a día.

Al preguntarle cuál parte del trabajo disfruta más realizar, respondió que todas eran igual de interesantes para ella, desde el momento en que empezaba a prepararse hasta que el tabaco bien elaborado está en sus manos.
Sus opiniones son parecidas a las de su instructor cuando hablamos sobre lo que debe tener un buen tabaquero, aprender a amar la profesión, y solo después tiene las habilidades necesarias para preparar productos de gran calidad.
Para ella, la mejor parte de participar en esta tradición cubana que se ha expandido por varios siglos es simplemente ser cubana. Está orgullosa tanto de sus raíces como de las del trabajo que realiza.

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