El gigante del Hanabanilla (+Fotos)

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Suspendido sobre el río Hanabanilla, a solo 2,5 kilómetros al norte del poblado Entronque Minas, aparece sorpresivamente como un Yeti extraviado, el puente de Santa Gertrudis.

Casi todo el mundo lo conoce, grandes y chicos llegan desde comienzos de la primavera en busca de un chapuzón o a sentarse tranquilos en la base de sus enormes “patas”, que se alzan a más de 20 metros de altura. Sin embargo, es bien poca la gente que vive todavía y que pudiera albergar en su memoria los recuerdos de algún tren por aquella elevada pasarela. Invisible y entre la hojarasca, luce un “3-13-1919” como si hubiera sido escrito con una estaca sobre el concreto en uno de sus extremos, desvelando así los posibles 107 años recién cumplidos de la estructura.

 

Los pilares siguen intactos, a pesar del tiempo transcurrido. / Foto: Delvis Toledo de la Cruz / 5 de Septiembre
Los pilares siguen intactos, a pesar del tiempo transcurrido. / Foto: Delvis Toledo de la Cruz / 5 de Septiembre

Los pitidos y el rechinar de aquellas locomotoras se perdieron en el tiempo, pero por suerte quedan estos trozos de historia dispersos sobre los ríos que rodean a Cumanayagua. Santa Gertrudis no es el único, pero sí el más bello comparado con sus “hermanos” del Guajiro o el puente de Las Brisas, los cuales nos trasladan a la primera mitad del siglo XX con apenas observar los restos que van quedando de ellos.

Se sabe -al menos así consta en documentos del Diario de la Marina publicados el año grabado en los cimientos-, que don Juan Garriga, señor de abolengo, figuraba como contratista de obras ferroviarias desde 1917 en el territorio de Cienfuegos. Con derroche de boato, como era usual en el Diario, surgen en sus páginas los méritos del grupo Garriga, artífice de este y otros viaductos semejantes “(…) como mejor garantía de su eficiencia y solidez, porque tanto el caballeroso contratista como sus competentes auxiliares hicieron principio fundamental de la casa contratadora realizar con seriedad absoluta los compromisos, usando los mejores materiales aún a costa de enormes sacrificios (…)”.

Su portento no deja ninguna duda al respecto. Pese al desgaste del tiempo y las crecidas constantes del río, nadie se figura que le haya transcurrido más de un siglo por encima al gigantón del Hanabanilla, empeñado en mantener alto el nombre de Míster Garriga.

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Delvis Toledo De la Cruz

Licenciado en Letras por la Facultad de Humanidades de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en 2016.

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