Guardiana del valle (+Fotos)
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Llegar a la comunidad de La Parra continúa siendo un reto para cualquiera, ya sea a pie, en moto, auto o en bicicleta, más que todo por su vial de acceso, en mal estado constructivo. Aun así, vale la pena arriesgarse y disfrutar de la hermosa y fresca panorámica sobre los 210 metros de altura: un bálsamo verdeazulado que se abre hacia todo el valle.
Pocas cosas han cambiado desde la última vez que este reportero la visitó en 2019; los ocho largos edificios familiares siguen imperturbables, aunque según constató para esta ocasión, muchos de los 192 apartamentos que los componen permanecen cerrados. Un ejemplo más del éxodo que sufren hoy día los asentamientos distantes debido a la crisis demográfica que afecta a las zonas rurales de todo el país.

Lo que sí llegó para quedarse fue el nuevo sitial creado durante la pandemia de la Covid-19, que recuerda el paso por aquella cima de Fidel Castro, un hecho bien conocido, a partir de lo cual vislumbraría las potencialidades para el futuro económico de la comarca.

El viento incesante que sube a través de la hondonada, trae a viajero el olor de las orillas y los juncos del embalse Avilés (conocido igualmente como el Granizo), llevando el vaivén de las efímeras olas como un mar pequeño. Para reforzar la idea, con unos binoculares y un poco de suerte, se podrá ver lanzarse al agua algún que otro pelícano, tan raros de ver tierra adentro en busca de sus alimentos favoritos.
Más allá, como hongos blancos sobre el terreno, se extienden las estructuras de las vaquerías, ejemplos cercanos del floreciente vínculo de los campesinos y agricultores con la tierra durante los albores de la década del 70 del pasado siglo. A su vez, la vista se nos pierde entre los recovecos del macizo de Guamuhaya; un paneo que va descubriendo poco a poco caseríos y pueblitos distantes como Abra de Castellón, el Jíbaro, la Jutía, Barajagua, el Tablón o la Cidra. Y justo al suroeste, la urbe de Cumanayagua, que parece como dormida con el abrazo que le ofrecen los ríos Arimao y Hanabanilla.
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