Guerra contra los niños

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Por: David Brooks

Según investigaciones independientes, el gobierno de Estados Unidos asesinó, al menos, a 168 niñas en una escuela primaria de Irán; es cómplice de la masacre de más de 20 mil menores en Gaza y, dentro de sus propias fronteras, mantiene secuestrados y encarcelados a casi 4 mil pequeños inmigrantes. Tres frentes de una misma guerra no declarada contra la infancia.

“La tolerancia por la matanza de niños parece estar ampliándose”, concluye James Elder, vocero global de Unicef. “Es como si se le estuviera solicitando a la sociedad absorber todo esto y seguir adelante… Pero si un niño puede ser asesinado y no se siente como una pérdida para todos nosotros, creo que hemos perdido más de lo que estamos conscientes”, dijo en entrevista con Al Jazeera.

Estas estadísticas no incluyen a decenas de miles de niños más que han sido heridos por balas y bombas que ahora caen sobre “infraestructura civil” en Irán y continúa en Gaza, ni hablar del impacto sobre la salud mental (los traumas de ser testigo, perseguido o encarcelado a los cuatro, cinco, siete o nueve años).

Altos funcionarios del gobierno como aquellos agentes y soldados y contratistas que implementan estas políticas de guerra contra niños no tienen problema en justificarlo. El embajador estadunidenses en Israel dijo que no sabe cuántos niños han muerto en Gaza, pero que muchos de ellos habían sido armados por Hamas, dejando entender que por lo tanto merecen morir. Otros dicen que “el enemigo” usa a niños y otros civiles como escudos humanos.

O mienten. Al comandante en jefe estadunidense y su secretario de Guerra se les preguntó este fin de semana sobre la destrucción de la escuela primaria en Irán después de que algunos medios reportaron que todo indica que fue un ataque estadunidense: no solo dijeron que el caso aún está bajo investigación, sino que todo indicaba que fue el gobierno de Irán. El jefe del Pentágono aseguró que “nosotros, claro, nunca atacamos objetivos civiles”.

Las que unos momentos antes estaban jugando, bromeando y estudiando hace una semana en la escuela primaria en el sur de Irán ya no podrán soñar. Y el mundo acaba de perder hijas de una de las cunas de la civilización humana que seguramente estaban fascinadas con todo, con letras, números, juegos, chismes y bromas. Algunas seguramente contemplaban ser científicas, poetas, participantes en el gran cine iraní, doctoras, astrónomas, diplomáticas, revolucionarias, ambientalistas, músicas, todo lo que el mundo necesita. Ahora únicamente queda la foto de 168 pequeñas tumbas.

En Gaza ya no hay palabras. Todo está más que documentado. Y los gritos no funcionan en este mundo demasiado sordo.

En jaulas disfrazadas de centros de detención en Estados Unidos guardias quitan crayolas a los niños porque empezaron a hacer dibujos tristes sobre su vida junto con sus padres encarcelados acusados de ser “ilegales” y con mensajes preguntando por qué estaban ahí y pidiendo ayuda para poder regresar a sus escuelas y estar con sus amigos. Fueron capturados por hombres enmascarados y armados. Sus padres fueron esposados y a veces golpeados frente a ellos. Los pediatras dicen que padecerán traumas físicos y mentales el resto de sus vidas, y que deben ser liberados de inmediato.

¿De qué vale ser periodista si uno reporta estas cosas y no pasa nada? Dicen que contar y documentar estas cosas es para no permitir que sean invisibles, que sean borradas, de que exista evidencia para, algún día, hacer rendir cuentas a los responsables de todo esto. Ojalá.

No solo no dejan dormir las notas y audiovisuales de esta guerra, sino también que en Estados Unidos y otros países no hay todavía un ya basta suficientemente masivo y ruidoso como para frenar esta guerra contra el futuro y para que deje de ser noticia.

“Has aventado el peor temor/que jamás se podría aventar/El temor de traer niños a este mundo/Por amenazar a mis bebés/Aún no nacidos ni nombrados/No vales la sangre que corre en tus venas”. Bob Dylan, en Maestros de la guerra.


Country Joe McDonald (QEPD). I feel like I’m fixing to die Rag (en Woodstock). https://www.youtube.com/watch?v=3W7-ngmO_p8

Eddy Vedder. Maestros de la guerra. https://www.youtube.com/watch?v=dwa2jK0xglk

(Artículo tomado de La Jornada)

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