María Karla Cuesta Hernández: una guitarra para tocar el infinito
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Basta conversar unos minutos con María Karla Cuesta Hernández para dar fe de las palabras que Ariadna Cuéllar le dedicó tras obtener el Gran Premio en el IX Concurso Festival de Guitarras Edgardo Martín, celebrado hace poco en Cienfuegos. “Felicidades, mi niña. Más que merecido. Eres inmensa, no tienes techo, eres infinita”, le escribió en redes sociales la destacada artista a su discípula. A sus 14 años, la joven, quien estudia guitarra en la Escuela de Arte Benny Moré, ya ha conquistado en tres ocasiones este importante reconocimiento, una clara señal de todo el talento que posee.
Cuenta María Karla que siempre tuvo interés por la música, lo cual la llevó a ingresar en la escuela de arte de la provincia. Fue Michel Rodríguez el encargado de poner por primera vez en sus manos el instrumento que hoy defiende. Luego llegaron Rafael Gallardo, Ariadna Cuéllar y el resto de profesores de la Cátedra de Guitarra, quienes han guiado su desarrollo con rigor y constancia.
Su madre, Leticia Hernández Pérez, habla de una niña con un don evidente desde muy pequeña. Explica que la guitarra exige tiempo, disciplina y entrega, y que no siempre resulta fácil mantener el ritmo.
María Karla reconoce en la familia a un sostén constante. Existen días en los que el cansancio o el desánimo aparecen, pero en casa nunca le ha faltado el impulso necesario para seguir practicando.
A los niños y niñas que inician en este mundo, la joven guitarrista les insiste en la importancia de estudiar mucho y creer en uno mismo.

En cuanto a su repertorio preferido, se siente más cerca de la música popular, aunque en esta etapa interpreta sobre todo obras clásicas. Para su tercer “Edgardo Martín” presentó el Vals venezolano No. 2, de Antonio Lauro, y la Danza Característica, de Leo Brouwer. Ambas piezas mostraron su técnica y capacidad para defender partituras de gran exigencia.
La distinción obtenida en dicho certamen le abrirá las puertas de un relevante certamen guitarrístico en Brasil, experiencia que asume como una oportunidad enorme para crecer, conocer otros escenarios, compartir con músicos de diferentes latitudes y adquirir vivencias que marcarán su formación profesional. Aunque todavía falta un año para el viaje al gigante sudamericano, María Karla ya piensa en prepararse lo mejor posible.
En el plano académico, el próximo curso pasará al nivel medio, y sueña con hacerlo en La Habana. Más adelante, el Instituto Superior de Arte figura como el espacio donde continuar su aprendizaje. Las metas de la muchacha son dedicarse profesionalmente a la música, llegar a escenarios de todo el planeta y, con el tiempo, abrirse paso también en la composición, camino que por ahora apenas comienza a explorar.
Si al talento innato que posee lo acompaña siempre de la preparación necesaria, un futuro brillante le aguarda a esta adolescente que hoy, con solo 14 años, ya empieza a escribir su nombre en la historia de la guitarra cubana.
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Felicitaciones para ese talento de la guitarra
Excelente material. Gracias a este lindo trabajo periodístico. Muchas felicidades mi niña y éxitos en lo que se avecina..!