Cristina y Lourdes Giral

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Casa natal en Cienfuegos, hoy Museo, de las hermanas asesinadas brutalmente por sicarios de la tiranía batistiana el 15 de junio de 1958.
Casa natal en Cienfuegos, hoy Museo, de las hermanas asesinadas brutalmente por sicarios de la tiranía batistiana el 15 de junio de 1958.

Los que acuden al Museo de la Clandestinidad en Cienfuegos, en avenida 44 entre 37 y 39, generalmente permanecen unos minutos contemplando y meditando ante los rostros hermosos de las dos muchachas que presiden el lugar. Son las hermanas Cristina y Lourdes Giral Andreu.

Todavía los vecinos más ancianos de la cuadra recuerdan a aquellas dos niñas lindas y traviesas, luego muchachas alegres y juiciosas, después, además, laboriosas y revolucionarias, que se llevaban admirablemente con los vecinos del barrio que las vio nacer y crecer en el lugar que hoy ocupa, en lo que fuera su hogar natal, el Museo de la Clandestinidad de Cienfuegos.

Cristina había nacido el 30 de abril de 1930 y María Lourdes el primero de julio de 1936. La primera se graduó en la Escuela del Hogar, la segunda en la Escuela de Comercio y Secretariado, ambas en Cienfuegos.

Cuando eran muy jóvenes, ante la necesidad de ayudar a sus padres en las penurias económicas de la época, deciden marchar a La Habana en busca de lo que en Cienfuegos era una ilusión, un trabajo. Nuestra ciudad carecía de industrias y de una vida económica independiente, por tanto la juventud salía a la Capital en busca de oportunidades, también para ser más útiles a la sociedad, que era una enseñanza recibida en el hogar. Así que como jóvenes preparadas, allá hallaron sedos puestos en la empresa de construcción conocida como la Concretera Nacional. También se encontraron allí como revolucionarias, y pronto pusieron su apartamento alquilado en el edificio de 19 y 24 en el Vedado, a disposición del Movimiento 26 de Julio, en el cual militaron las dos hermanas. Fue lugar de reuniones y de preparación clandestina de la huelga del 9 de abril de 1958.

El 14 de junio de ese año fue sábado y las dos hermanas vinieron a Cienfuegos a visitar a su familia, porque el domingo siguiente se conmemoraba el Día de los Padres. Fue día feliz, en que abrazaron mucho a mamá y a papá… La última vez que lo hicieron. Esa misma tarde de domingo 15, las hermanas tomaron el ómnibus que las regresó a La Habana, porque al día siguiente debían trabajar temprano. Su hermano las acompañaba también. Ellas siguieron para su apartamento y el hermano para el suyo, en otro lugar cercano.

Subieron al edificio. Al llegar las muchachas frente a la puerta de su apartamento, se percataron de que la puerta de entrada había sido forzada. De pronto de su propio hogar y de un apartamento de enfrente, surgieron numerosos esbirros, policías con su uniforme azul, sus caras de fiera y sus ametralladoras, que sin mediar palabra comenzaron a vomitar plomo sobre ellas. Lourdes recibió trece balazos calibre 45. Ella iba a cumplir 22 años. Cristina albergó en su cuerpo de 28 años, nueve balas calibre 45 que terminaron su existencia física. Sus cuerpos inertes fueron arrastrados por el pasillo y las escaleras a la vista de los aterrorizados vecinos que relataron la bestialidad.

Circunstancias desgraciadas provocaron ese desenlace trágico. En realidad los esbirros fueron a ese edificio en busca de un miembro del Directorio Revolucionario 13 de Marzo que residía frente al departamento de las hermanas Giral, pasillo de por medio, pero que ni se conocían. Ese joven estaba involucrado en un atentado que esa organización revolucionaria le hizo días antes en el Vedado al ministro de Gobernación, Santiago Rey Pernas, que era cienfueguero.   Al parecer los investigadores policiales asociaron ese hecho a que allí residían las dos cienfuegueras, forzaron la puerta del apartamento, hallaron evidencias de su filiación rebelde y esperaron su regreso para asesinarlas.

El cobarde crimen conmovió y enardeció a nuestro pueblo. Hoy las hermanas Giral son recordadas como símbolo de lucha y valor femenino y en el Mueso instalado en su hogar natal se honra su memoria y se nos llama a seguir su ejemplo. Y allí las fotos de ambas nos llaman a la meditación y al cariño.

El Museo de la Clandestinidad Hermanas Giral, de Cienfuegos, constituye uno de los pocos de su tipo en Cuba. / Foto: Roberto Alfonso Lara
El Museo de la Clandestinidad Hermanas Giral, de Cienfuegos, constituye uno de los pocos de su tipo en Cuba. / Foto: Roberto Alfonso Lara

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