Una cartografía de las artes visuales cienfuegueras (Los últimos quince años) I parte

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Durante el transcurso de la pandemia se ha desatado una ola de revisiones y nostalgias que permiten entrever una suerte de mapa conceptual sobre la identidad y faenas consumadas por nuestros creadores de las artes visuales. Aunque todo planteo a modo de “tops” es resbaladizo, subjetivo y a veces caprichoso, el ejercicio siempre ofrece un horizonte sobre el cual dialogar en torno a los progresos y estancos en el ramo. Esta que ofrecemos, parte de los impactos y corolarios de nuestros artistas, y es una visión personal que intenta (nunca seremos lo bastante precisos o justos) enumerar y cualificar a aquellos veinte que figuran en la cabecera de los últimos quince años.

  1. ANNIA ALONSO ARAÑA (1965)

Es la más integral entre nuestras féminas: dibuja, pinta, concibe instalaciones y grabados, explora el video arte y la mirada de género en sus relatos. Desde que se titula como escultora en la Escuela Elemental de Artes Plásticas Rolando Escardó (1980) consuma figuraciones personalísimas, concretamente en el grabado, donde insiste en los elementos volumétricos y matéricos durante el moldeado de las colagrafías. Desde la serie De la uva caleta al paisaje (1997) hasta muestras cercanas como Revelaciones, diez años después (2017), la artista ha sistematizado los objetos caseros y femeniles, así como el cuerpo de la mujer en tanto sentido de sus narrativas; aunque igual lo ha hecho con las figuras naturalistas y los entibos “arqueológicos”. En la actualidad experimenta el dibujo sobre abanicos.

  1. ERNESTO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ (1987)

Lamentable que este santiaguero aplatanado en Cienfuegos no aproveche mejor los espacios de su ciudad adoptiva, deleitándonos con sus ingeniosas apropiaciones y manipulaciones. Sus frecuentes muestras en Europa suelen privarnos de este fabulador nato, que consigue la grata armonía entre los superhéroes e iconos místicos, sentados usualmente en el entorno medioeval o renacentista. Su atino le ha merecido numerosos premios en la región, como el lauro principal y único del Salón 5 de Septiembre de 2019, por su obra El rapto de Mini, calificada por Antonio Fernández Seoane como una pintura soberbia, de gran formato (elemento distintivo del artista) e impecable técnica.

Ernesto Rodríguez González, un fabulador apropiacionista.

Ernesto, formado en la academia de artes plásticas de la Escuela de Arte Benny Moré, ha creado un universo propio con impactos universales, tal como elocuencia una reciente muestra de 2020 en la galería Vitrine de Suiza. Sobre sus estrategias discursivas ha dicho Nathalie M. Sánchez: “Esta manera tan particular de tomar prestado, de obras del pasado y combinarlas con personajes actuales, lo enmarca dentro de la lista de artistas visuales inclinados hacia el apropiacionismo”. Asimismo, esta convergencia de lo moderno y arcaico, el uso de complejos símbolos y conceptos culturales, al tiempo que el recurso de la sátira o el humor, le confiere a sus relatos una gracia y polisemia poco habituales entre los creadores de la Isla.

  1. NÉSTOR SILVESTRE VEGA NEGRÓN (1951)
Néstor Silvestre Vega Negrón, nuestro abstractivista mayor.

Es nuestro abstraccionista por excelencia y el más adiestrado colorista de la región. Se gradúa en la Escuela Nacional de Arte en 1972 y tras un largo periodo como profesor de pintura y dibujo en la Escuela Elemental de Arte Rolando Escardó, comienza su más lúcido periplo, especialmente como miembro de la Sociedad Gráfica de Cienfuegos. Vega inquiere el abstractivismo como un transcurso que le permite crear mundos domeñados unas veces por formas geometrizantes, otras por manchas incontrolables, que con mucho oficio somete al yugo del color. En obras como Abstracticio III (2016) se percibe un tipo de vibración muy eficaz para cualquier variante expresiva de la pintura o el grabado (abstracción lírica, geométrica o expresionista); asimismo, denota su pericia composicional y ese gusto por lo lúdico en la gimnasia de controlar la línea. La última exposición del tenaz pintor y grabador es la colectiva Cubicaje (2021),en la que se patenta cierto minimalismo en el uso de la croma y la jerarquía de los trazos.

  1. JUAN GARCÍA CRUZ(1957)
Juan García Cruz, el decano de la escultura ambiental en Cienfuegos.

La carrera del matancero García Cruz ha sido con frecuencia irregular, si bien destaca como uno de los escultores ambientalistas más socorridos de Cienfuegos. Aunque realiza estudios en la Escuela Elemental de Arte de Matanzas, la Escuela Nacional de Arte (La Habana, 1980) y en 1993 se gradúa en el Instituto Superior de Arte (ISA). No es hasta 1998 que logra cierta notoriedad, una vez que funda con otros dos colegas el hacendoso grupo Mutantes. Incursiona en el dibujo, la cerámica y el grabado, pero es esencialmente un escultor con experticia en la técnica del ferrocemento. En la Perla de Sur consuma el servicio social y sienta raíces; escoge la escultura monumentaria, alegórica y de estirpe política o historicista, al modo de la polémica figura ecuestre que tributa al brigadier José González Guerra (2021), aunque le ha ido mejor en otras series de tipo cultural o imaginera al estilo de Máquinas (1999), recreación de viejos instrumentos supuestamente usados por artesanos del siglo XVIII, que reedita en 2006 en forma de simulado object trouvé, como herramientas singulares, concebidas en tono de “poesía tecnológica”.

  1. JOSÉ BASULTO CABALLERO (1953)
José Basulto Caballero, el artista popular más exitoso de los últimos tiempos.

 Junto a Wayacón y Zenia Gutiérrez, Basulto cierra la triada de cultores vivos del arte popular en Cienfuegos. Este mecánico de profesión, tras muchas confusiones, comienza hacia 1980 una carrera como pintor y escultor autodidacta. Con pericia asume relatos puntualmente autorreferenciales y de linaje popular, en los que señorean los entornos marinos, personajes rurales (figuras periféricas como el guajiro, por natura fabulador e incrédulo), las disputas medioambientales y ciertas excentricidades narrativas (infiérase la llegada de alienígenas o el ganado humanizado). Su estilo se constata desde la primera muestra personal, Allá en el litoral de Reina (2007), donde erige de modo optimista un universo de rumiantes inquietos, potros pintos, marcianos curiosos que merodean los cielos, turistas asomados en globos, tratando de admirar ciudades enteras y ocultas tras las hojas de una ceiba hechizante, peces que atraviesan los cielos… Toda esa imaginería porta una visión que trasciende la fábula misma para halagar con un toque de humor y la censura a toda suerte de muros. Basulto siempre tiene la capacidad de sorprender; no decepciona, aun cuando se redunde.

[Continuará]

* Agradecemos a los autores de algunas de las fotografías que ilustran los artículos, como Ildefonso Igorra, Antonio. E. González Rojas, Evelyn Walker y Juan Carlos Dorado, entre otros.

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Jorge Luis Urra Maqueira

Crítico de arte. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

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