Las máscaras necesarias de José Martí
En 1892, desde una humilde sala de Tampa, un hombre llamado Orestes arengaba a los tabaqueros para financiar la guerra. Ese mismo hombre, como José Martí, publicaba en el periódico La Nación de Buenos Aires un análisis demoledor del imperialismo norteamericano, y como “El presidiario” recordaba en sus escritos la crudeza del presidio político.
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