Fidel: Razón perdurable
De él supe muy chica, en la casa y en la escuela. Escuchaba a mis mayores comentar sus palabras, invocarlo cuando algo no andaba bien.
Leer másDe él supe muy chica, en la casa y en la escuela. Escuchaba a mis mayores comentar sus palabras, invocarlo cuando algo no andaba bien.
Leer másUn amanecer veloz que trae luz y restaura la mañana después de la noche y engendra, con el despertar, el día nuevo. Ese fue su paso por la historia de esta nación sometida, de libertad robada hasta que el alba trajo, por fin, su nombre.“Se acabó la diversión; llegó el Comandante y mandó a parar”, cantó Puebla.
Leer másPoco a poco, las anécdotas en torno a aquel dirigente partidista comenzaban a viajar de boca en boca, de un pueblo a otras provincias. “Se presenta como uno más en hospitales, cafeterías, entidades que prestan servicios al pueblo para detectar problemas y malos tratos. Aparece a pie o en bicicleta; algunas veces lleva un sombrero alón. Vino a la heladería y…”. Quien lo cuenta esboza una sonrisa satisfecha; quien escucha siente en el rostro un soplo de vientos que refrescan diferente.
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