Manuel Esperón en el alma de México

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El compositor Manuel Esperón inundó con su música el cine mexicano. Sus canciones llegaron a todos los confines del mundo; entre los años 40 y 50 del siglo pasado, musicalizó más de setecientas películas de la época de oro; tanto con bandas sonoras como con sus canciones que suman varios centenares.

Otro de sus records consiste en que sus obras contaron con muchos coautores que escribieron las letras. Para siempre quedó perpetuado el binomio autoral de Manuel Esperón y Ernesto Cortázar. Composiciones con las firmas de ambos brillan en el pentagrama mexicano, entre ellas Ay Jalisco no te rajes, No volveré, Cocula, Serenata tapatía, Soy mexicano, Esos altos de Jalisco, Tequila con limón, Aunque lo quieran o no y Me he de comer esa tuna; todas clásicas del pentagrama mexicano.

Con Pedro de Urdimalas dio al mundo Amorcito corazón, estrenada e inmortalizada en 1947 por Pedro Infante. Otros coautores con Esperón fueron Ricardo López Méndez, Zacarías Gómez Urquiza, Antonio Guzmán y Felipe Bermejo, aunque la mayor parte de sus coautorías fueron hechas con Ernesto Cortázar.

Grandes como Tito Guízar, Jorge Negrete y Pedro Infante se encargaron de inmortalizar con sus voces aquellas canciones. Entre las interpretadas por Tito Guízar sobresale una que se titula A la orilla del mar, grabada también por Pedro Infante y Javier Solís.

La historia del cine mexicano es imposible de escribir sin la impronta musical de Manuel Esperón González, quien llegó a este mundo el 3 de octubre de 1911. Su historia fue extensa; tocaba el piano cuando el cine todavía era mudo, hasta que un día del año 1933 1933 lo contrataron en la radioemisora XEW como pianista. Tiempo después incursionó en el canto acompañándose al teclado.

De aquellos primeros tiempos es una canción La mujer del puerto, a la que Ricardo López Méndez puso la letra. Tiempo después llegó al cine es música en una película de título homónimo. De esa pieza Eugenia León hizo una versión excepcional que comparto con ustedes en este comentario.

Como compositor de boleros resultó tan sobresaliente como en la canción ranchera. Entre los muchos intérpretes que interpretaron uno de sus títulos, sobresale la versión del trío Los Panchos de Flor de Azalea, en coautoría con Ernesto Cortázar, y una de las mejores muestras del género en toda América Latina.

Manuel Esperón fue genial en todo sentido. Llenó de mexicanidad el celuloide; lo hizo con calidad tal, que todo intérprete de música mexicana que se respeta incluye en su repertorio algunas de sus piezas. Aunque nació en Ciudad de México, fue un amante confeso del Estado de Jalisco, esencia y presencia de México en el mundo y epicentro de toda una época en el cine y la cultura mexicanos. Una de esas piezas es La Guadalajareña, dedicada a la mujer tapatía que en 1948 estrenó Sofía Álvarez.

Se mantuvo actual, como en aquellos tiempos no muy lejanos cuando Yuri versionó una alegre Conga que Esperón compuso con Ernesto Cortázar. Me refiero a El apagón, toda una muestra de música tropical que fue estrenada por Toña La Negra y años más tarde vuelta a grabar por Thalía, Tania Libertad y Aida Cuevas, entre otros.

Multipremiado y muchas veces reconocido dentro y fuera de su país, Manuel Esperón dejó de existir en la misma ciudad que nació, el 13 de febrero de 2011. Es con certeza uno de los grandes de la cultura mexicana.

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