Oye, ¡pero que calor…!
La temperatura siempre es tema para iniciar una conversación. Nada importa el lugar ni la circunstancia; esencial entre personas que no se conocen. Eso de “qué calor, ¿verdad?” o “¡chifla el mono!” son, aparte de expresiones manidas, fórmulas mágicas para romper el silencio y darle entrada al diálogo.
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