El americanismo en Félix Varela y José Martí

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Son numerosos los pensadores cubanos, que a lo largo del siglo XIX contribuyeron a la formación de un pensamiento patriótico que fortaleciera a la nación cubana desde sus inicios. Un pensamiento que evolucionó no solo desde el compromiso patrio, sino también desde el compromiso con los pueblos americanos, con una historia y un idioma común. El compromiso americanista de Varela y Martí, basado en elementos fundamentales, como la falta de unidad en América Latina y los intereses expansionistas y colonizadores de las potencias occidentales. Dada las controversias teóricas que puede traer el término americanismo, es importante tener en cuenta que la América que defendieron los ilustres cubanos es la América Hispana, la América Latina.

Gran parte de la obra de Félix Varela y José Martí está marcada por un profundo americanismo, y sus obras son un reflejo del compromiso americanista, de la necesaria emancipación de los pueblos de este lado del mundo, de una libertad que a fin de cuentas no quedará solo en el plano político y económico, sino que fuera extendida con más solidez en lo cultural. Con esta visión, plasmaron en disímiles textos su compromiso con las tierras americanas.

Sin dudas existen puntos de contactos en el compromiso americanista de Varela y Martí. Y para no pocos críticos, la defensa de los gloriosos cubanos a nuestro continente está basada en un odio a todo lo que proviene del Viejo Continente y particularmente de España. Visión que ha sido manipulada o muestra de poco conocimiento realmente de la obra y el pensamiento de ambos. Una obra escrita con amor y compromiso de independencia, y no con odio como suponen algunos.

Son numerosos los trabajos que Martí dedica a España o a personalidades españolas sin cuestionar su política exterior, valdría la pena mencionar su crítica artística al pintor Goya, donde realza la grandeza de este genio de la pintura, al expresar: “He ahí un gran filósofo, ese pintor, un gran vindicador, un gran demoledor de todo lo infame y lo terrible. Yo no conozco obra más completa en la sátira humana”[1]. O sus escritos donde habla de Cánovas, Ruiz Zorrilla y hasta del propio Rey Alfonso, a quien celebra el discurso que pronunció en la inauguración de las Cortes de 1881. Otras muestras de simpatía por la España no colonizadora, por la España de grandes joyas culturales son sus textos dedicados a Mariano Fortuny y a Raimundo Madrazo. De Fortuny dice, “Nunca estuvo un pincel más vigoroso… Hay elegancia en los horrores que pinta”[2], de Madrazo sentencia, “[…] es un verdadero bohemio, un español genuino […]. Las obras de Madrazo consuelan: son tan frescas, tan ligeras, tan puras. El dibujo es exquisito, el buen gusto perfecto… Su fuerza descansa en la gracia”[3].  Respecto a la admiración de Martí por los valores de la cultura española, Rosario Rexach señala que, “No podía ser de otro modo. Estaba ligado a la tierra hispana en más de un sentido. Era hijo de españoles […] Y tengo para mí que ahí está una de las raíces del amor que tuvo por España, por su lengua, por su cultura y por lo que ellas implican”[4].

El ensayo Nuestra América, publicado en El Partido Liberal, de México, el 30 de enero de 1891 y el discurso Madre América, pronunciado el 19 de diciembre de 1889, en el marco de la Conferencia Internacional Americana de Washington, son los textos que a mi juicio reflejan la proyección americanista de Martí y en los cuales alega los verdaderos peligros para América Latina: la falta de unidad regional, la falta de una identidad americana, y las pretensiones expansionistas de los Estados Unidos. Estos son los ejes del pensamiento americanista del Apóstol, cuyos antecedentes estuvieron en el ideario de Félix Varela, con énfasis en los dos primeros elementos, ya que en su época la política imperial norteamericana aún era incipiente en relación con la fuerza que obtendría posteriormente.


[1] Andrés Sorel: José Martí. Antología, Editora Nacional, Madrid, 1975,  p. 405.

[2] José Martí : Obras Completas, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 1992,  p. 163.

[3] Ibídem,  p. 155

[4]  Rosario Rexach :  Estudios sobre Martí, Editorial Playor, Madrid, 1985, p. 151.

 

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Alegna Jacomino Ruiz

Doctora en Ciencias Históricas

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