Brasil aplica reciprocidad y retira credenciales a agente de EEUU
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La decisión fue confirmada por el director general de la Policía Federal (PF), Andrei Rodrigues, quien señaló que la medida se adoptó bajo el principio de reciprocidad, mecanismo habitual en las relaciones diplomáticas para equilibrar acciones entre Estados.
El funcionario explicó que la determinación se tomó “con pesar”, luego de que al delegado brasileño Marcelo Ivo de Carvalho se le negara el acceso a sistemas de trabajo en Estados Unidos, donde se desempeñaba como enlace en el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
Lo ocurrido se enmarca en una creciente tensión bilateral y está directamente relacionado con la detención reciente del exdiputado brasileño Alexandre Ramagem en territorio estadounidense.
El otrora parlamentario, exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia y cercano a sectores del bolsonarismo, escapó de Brasil el pasado año antes de enfrentar una condena de 16 años de cárcel vinculada a la trama golpista que siguió a las elecciones de 2022.
Considerado prófugo por la justicia del gigante sudamericano, Ramagem fue arrestado por autoridades migratorias de Estados Unidos el 13 de abril y excarcelado solo dos días después, con el argumento de que puede esperar en libertad la conclusión de su proceso de solicitud de asilo.
Mientras la PF sostiene que la detención ocurrió en el marco de la cooperación internacional, autoridades estadounidenses alegaron que el delegado brasileño intentó “manipular” el sistema migratorio para eludir procedimientos formales de extradición.
Tal acusación fue interpretada por el gobierno brasileño como una señal de ruptura en la confianza que sustenta la cooperación policial entre ambos países, especialmente en temas sensibles como la persecución de fugitivos.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ya había anticipado una respuesta basada en la reciprocidad, al advertir que Brasil no aceptaría medidas consideradas abusivas contra sus funcionarios.
Aunque Rodrigues descartó que exista una expulsión formal del agente estadounidense, la retirada de credenciales implica la pérdida de acceso a instalaciones y bases de datos compartidas, lo que en la práctica limita su actuación dentro del país.
Medios locales de prensa señalan que el caso abre un nuevo foco de tensión entre Brasil y Estados Unidos y plantea interrogantes sobre el futuro de los mecanismos de cooperación bilateral en materia de seguridad e inteligencia.
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