La llama de la Revolución sigue viva en la Ciénaga
Tal y como quedó claro en aquella cena de Fidel con los carboneros cuando la Revolución apenas comenzaba su andar victorioso, esta obra inmensa no desampara el sitio donde no solo vivió mucha gente humilde y olvidada, sino en el que se gestó un hecho que marcó para siempre de vergüenza la historia de las invasiones imperialistas y mercenarias en América y en el resto del mundo.
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