Orquesta de Flautas Diadema: Cuando la gratitud se convierte en arte
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La escena cultural de Cienfuegos distingue por la tradición de sus agrupaciones que logran sostenerse en el tiempo. Evidencia palpable de una labor pedagógica de calidad lo constituye la Orquesta de Flautas Diadema —con 25 años de fundada—, una institución imprescindible en la formación artística de la Perla del Sur.
Graduada del Conservatorio Amadeo Roldán en La Habana, con apenas 18 años de edad, la jovencísima Bronia Mejías Polo llegaba a la ciudad para iniciar aquí su servicio social. Tenía una encomienda precisa: reorganizar la enseñanza de un instrumento en una de las etapas más deprimidas de la flauta en Cienfuegos, a pesar de ser esta tierra cuna de flautistas de la talla de Efraín Loyola o Richard Egües.
“Llegué aquí muy joven porque durante dos años o más, la provincia no contaba con maestros del instrumento e inicié entonces el proceso de captación y enseñanza de esos estudiantes.
“Aprendimos juntos, a través de todas las dificultades que fuimos sobrepasado —explica a 5 de Septiembre la Msc Bronia Mejías Polo. Crecí profesionalmente hasta encontrar mi propio camino —se emociona cuando recuerda aquella etapa de su vida.
“Incrementar la matrícula en la Benny Moré fue un proceso natural y orgánico”, expresa con humildad y no repara en lo trascendental de su labor.
La práctica de conjunto, actividad necesaria para el desarrollo de habilidades en los futuros músicos en las etapas iniciales del aprendizaje la condujeron al trabajo en tríos, cuartetos, quintetos, hasta conformar lo que poseen hoy.
Contar la historia de un cuarto de siglo de trabajo resulta complejo. La dimensión del impacto es apreciable en detalles como la calidad de la ejecución del instrumento, la selección exhaustiva de su repertorio y en la proyección escénica.
En Cuba, no son pocas las personalidades de la música con las cuales han compartido escena que se exprese favorablemente sobre la calidad de “Diadema”, igualmente, la Orquesta ha disfrutado de la creación conjunta con instrumentistas internacionales como Antirpe Da Stella, flautista suiza que no esconde la admiración por la agrupación cienfueguera. Su visita a la Ciudad del Mar cada vez que su apretada agenda le proporciona la oportunidad así lo corrobora.
“Hablar de los 25 años de Diadema es un regocijo, porque he podido disfrutar de un ciclo de la flauta aquí —rememora la Maestra Bronia— pues comenzamos con estudiantes, cuyo crecimiento musical se afianzó y actualmente ya funcionamos como un colectivo profesional. Además de la inexperiencia propia por el estreno, la etapa tuvo el valor añadido de hacernos pensar en un repertorio para un ensamble de flauta”.
Aunque en el mundo están bien extendidas tales formaciones musicales, en aquel momento una orquesta de flautas era una novedad en Cuba y “Diadema tiene la particularidad de haber creado un repertorio y a la par fue fortaleciendo las habilidades musicales de los estudiantes”.

Heidi Gómez y la historia de una niña fundadora
“Era muy tímida entonces – confiesa Heidi Gómez, flautista fundadora de la Orquesta, a pesar de que la música siempre ha sido parte importante en su vida— Me daba mucha pena tocar frente al público, apenas tenía 10 años de edad. Aquello era terrible —sonríe— pero poco a poco se me fue quitando el miedo escénico y me adapté a los escenarios hasta responder orgánicamente a las presentaciones. Así se fueron sumando niñas y entonces pasamos de ser las pequeñas que se asustaban a apadrinar a las más nuevas.
“Las que ayudábamos a sentir confianza. Esto es bonito, no pasa nada —les decíamos— y así fue creciendo la Orquesta hasta completar 18 flautas tocando todas juntas en escena.
“Luego nos fuimos a estudiar al nivel medio: La Habana, Santa Clara, Camagüey…, pero siempre regresábamos a la Orquesta. Siempre vamos a estar aquí, porque Diadema es una familia, porque somos unidas: compartimos ensayos, pensamos el repertorio, hacemos trabajo de mesa, de propuestas: cómo hacer un arreglo para cinco flautas, un trío con esta u otra composición, cada muchacha trae ideas, lo acordamos todo en conjunto”.
José Luis Cortés, en el recuerdo de Martha Elena
En cambio, Martha Elena Yanes atesora un concierto preciso como uno de los acontecimientos más relevantes de su joven carrera musical, con otras experiencias por acontecer todavía.
“Soy de la segunda generación y recuerdo la graduación de la Maestra Bronia del Instituto Superior de Arte (entonces se graduaba como Licenciada de Música, luego hizo una Maestría) tuvimos el privilegio de compartir con la orquesta del maestro José Luis Cortés (El Tosco) —lamentablemente fallecido— y las muchachas de la Camerata Cortés fueron a escucharnos sin ninguna expectativa, ya sabes lo que siempre subyace sobre los profesionales de no somos de La Habana. Quizás era una suposición mía, el caso es que su actitud fue cambiando a medida que escucharon nuestra presentación. Tal era su emoción que lo expresaban en el volumen de los aplausos y la algarabía. Gracias a aquel concierto el Maestro nos invitó a acompañarlos en los Jardines de la Uneac, en la capital. Y allí compartimos escenario. Ese constituye uno de los mejores momentos de Diadema: compartir con la Maestra Bronia en su esplendor al momento de su graduación y el Maestro José Luis Cortes y su Camerata. Fue maravilloso.

Música para ensamble de flautas
Siempre se piensa en Bronia Mejías como la directora de orquesta y profesora de flauta, pero poco se habla de su labor como arreglista e investigadora musical.
“El repertorio de Diademas ha sido un reto. Las primeras obras que tocábamos respondían a las habilidades que los estudiantes iban teniendo; a la par, yo también iba creciendo como arreglista, porque me impulsaban a buscar obras para tributarles a su formación —retomo la conversación con Bronia, Máster en Ciencias.
“De ahí que otros amigos músicos también se animaran a escribir para nuestra agrupación y entonces surgieron piezas más allá del repertorio clásico. Pues asumimos composiciones de la música cubana escritas para formaciones instrumentales con bajo, piano, percusión… y que nunca habían sido orquestadas para flautas, lo cual representó un desafío adicional.

“La flauta tiene un registro instrumental limitado de tres octavas —afloran sus capacidades como docente— todas las obras no funcionan bien para las flautas. Por tanto, hay que escoger muy bien la que se desee adaptar y en eso fui creciendo junto a las muchachas; esa es otra de las ganancias de Diadema: haber creado un repertorio de la música cubana que hoy ya es bastante numeroso en adaptaciones para ensemble de flautas, tales como Cervantes, Raúl Torres, Pablo Milanés… autores emblemáticos de nuestra música, cuyas obras son conocidas por ser reproducidas por otros conjuntos instrumentales y de los cuales ya tenemos arreglos para difundirlas al público”.
El Palacio de Ferrer fue el escenario escogido para una celebración dual: 25 años de la primera presentación de la Orquesta y 20 de la profesionalización. A través de un exquisito repertorio seleccionado para tal acontecimiento, la celebración auguraba que este sería un encuentro singular. Las expectativas presagiaban alegrías y conmoción, la jornada nos regaló una tarde donde abundó sutileza musical, virtuosismo y emoción.
“En 2006, el Instituto Cubano de la Música nos profesionaliza para darle oportunidad a esos mismos estudiantes de contar con una agrupación a la cual podrían retornar y continuar su formación profesional como flautistas, una vez graduados del nivel medio o superior”.
Allí escuchamos testimonios cuyos protagonistas reconocieron la influencia de la Maestra en sus vidas, los caminos sorteados y la gratificación por la formación de hombres y mujeres de bien, acunados por la música que llevan a donde quiera que van.
“Felizmente la vida me ha proporcionado la posibilidad de incidir en la formación de los músicos muy tempranamente. Desde que se inician muy inmaduros en la escuela, a los maestros nos corresponde desarrollar la intuición para saber por dónde ese músico va a tener un desarrollo mejor.
“No todos nacimos para ser solistas de la Sinfónica Nacional o solista instrumentista que son altos niveles de la música interpretativa, a los niños hay que dejarlos fluir, y con acompañamiento cada uno escogerá su propio camino.
“Hoy disfruto con orgullo los resultados que alcanzan una vez graduados. Por ejemplo, dos de mis diademas comparten actualmente su desempeño como directoras de sus propias formaciones musicales, ambas han crecido personal y profesionalmente en la orquesta: ese es el caso de Carilín Palacios, con su quintento Avanti y Yusely con Kfé Mezclao, quien defiende con pasión la música popular bailable, así tantos otros que han decidido su propio camino, ligado a la música como excelentes profesionales o en otros escenarios… Karel, por ejemplo, participó en el Concurso Nacional de la Banda Gigante, un muchacho nacido en la Perla del Sur y que formó parte de Diadema en sus años de la “Benny Moré”.
La sala de conciertos del Palacio de Ferrer resultó pequeña para acoger a un amplio público motivado por su vínculo musical o familiar con la Orquesta, donde a familia, amistades, profesores y amantes de la música de concierto, disfrutamos de un exquisito concierto donde la calidad de los ejecutantes desbordó el escenario, en una mixtura de noveles y experimentados ejecutantes.
Al final hubo discursos espontáneos donde agradecieron a la Maestra por la entrega y la perseverancia, por el rigor y la sapiencia durante este reciente cuatro de siglo en Cienfuegos.
“Hoy, más que nunca, queremos felicitarte y agradecerte, junto a tu familia —pilar fundamental en tu vida— por haber sembrado música, disciplina y amor en cada generación que ha pasado por tus manos”.
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