María del Carmen Avello Peña: comunicar para lograr el bien

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El aire de abril en Cienfuegos huele a salitre y a historia. En una pequeña oficina del bulevar citadino, María del Carmen Avello Peña revisa apuntes para no olvidar detalles, desempaña sus espejuelos y su mirada viaja 31 años atrás, cuando el día 11 del cuarto mes, en 1996, se constituía aquí la filial provincial de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales (ACCS) y ella figuraba entre los fundadores.

María del Carmen evoca aquellos primeros pasos. Entonces no había smartphones, ni redes sociales digitales. La “red” que se tejía, se formaba con el “cara a cara” (tal como ella afirma), con apretones de manos, con tinta fresca sobre el papel y con la urgencia de comunicar el latido de un territorio y su gente.

Filóloga de profesión, en el momento en que se creó la ACCS aquí, laboraba de divulgadora institucional del Centro de Promoción y Educación para la Salud, pero no dudó en decir sí a la convocatoria a sumarse a la naciente organización.

“Ahí empezó una nueva etapa de la vida, realmente fue muy bonito, muy instructivo. En aquel entonces éramos los divulgadores de las empresas y de las organizaciones políticas los que la integrábamos. Era más bien trabajo de bien público el que hacíamos. Y fue una etapa de muchos talleres, de numerosas actividades, de distinto tipo”, rememora María del Carmen.

UNA ASOCIACIÓN QUE EVOLUCIONA
María del Carmen Avello Peña figura entre los fundadores de la ACCS en Cienfuegos./Foto: Yudith Madrazo Sosa

María del Carmen hurga en su memoria y ve a una Asociación que no quedó estática, sino que se movió al compás de las transformaciones en el país. “Creo que para su beneficio, fue cambiando y haciéndose más profesional, más académica. Se abrió la carrera de Comunicación Social en la Universidad, empezaron a llegar profesores y personalidades de La Habana a impartir talleres, conferencias… Y la ACCS fue cambiando la imagen totalmente.

“Luego comenzaron a llegar los estudiantes y se estableció una relación muy bonita entre fundadores y nuevos asociados. Fue muy lindo en realidad, una mezcla de juventud y experiencia, aunque la juventud siempre se impone.

En su opinión, ¿cómo ha sido, a través del tiempo, la evolución de la comunicación social en Cuba y, bueno, específicamente, aquí en Cienfuegos?

“Si hago un análisis desde los inicios hasta ahora, claro que la comunicación es ahora mucho mejor, llega a más personas, a un número mayor de instituciones. Antes a los divulgadores en los centros de trabajo no se les veía como se les ve ahora a los comunicadores. Además, los directivos se dan cuenta de cuánto es importante la comunicación institucional para el desarrollo de su empresa, del país, y de la sociedad en sentido general”.

¿Y qué más cree usted puede hacerse para que se asimile aun mejor la importancia de la comunicación social en las organizaciones?

“No nos podemos cansar. Necesitamos insistir, visitar los lugares, instruir a trabajadores y directivos, porque sin la comunicación nada fluye. Todo está en cómo te comunicas, en cómo transmites el mensaje para que esos centros, instituciones, bien sean educacionales, de salud, productivas…sean capaces de demostrar a la sociedad cuán significativos son. Vivimos tiempos muy difíciles y yo pienso que la comunicación es importantísima en estos momentos.

COMUNICACIÓN EN TIEMPOS DE REDES

Con la efervescencia actual de las nuevas tecnologías, las redes sociales, la comunicación tiene otro espacio donde mostrarse. ¿Cuál es el reto que tiene la sociedad actual en este sentido?

“No se puede negar el desarrollo y lo importante que son las nuevas tecnologías. Pero en mi opinión,  nada sustituye el cara a cara. La tecnología tiene la ventaja de llegar a más personas, a más instituciones. Pero el cara a cara, el visitarte, el estar siempre presente, es crucial.

Y cuando usted, por ejemplo, sale a la calle, anda la ciudad y ve anuncios, una valla identificadora, un cartel, ¿siente que algo falta, que hay lagunas todavía en la comunicación?

“Sí, sí. Ninguna obra es perfecta y siempre debemos pensar en mejorarla. Y es cierto, a veces uno ve, incluso, un texto, y sabe que le falta. Yo digo: le falta corazón. Y entonces una siente esa falta como suya, porque quizás no ha dado todo lo que ha podido en aras de la comunicación”.

Aunque nunca ocupó un cargo profesional dentro de la ACCS, María del Carmen siente mucho apego por el trabajo desempeñado aquí y todos los demás con los cuales se ganó el sustento. Jubilada hace ya varios años, para ella no existe ingrediente mejor que el amor en el buen hacer.

Ese mismo elemento atañe a lo que, en su opinión, debe ser un comunicador social:”una persona capaz de transmitir ideas, costumbres, culturas, para lograr el bien”.

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Yudith Madrazo Sosa

Periodista y traductora, amante de las letras y soñadora empedernida.

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