Duaba, savia e intransigencia
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El desembarco de Antonio Maceo por este punto de la geografía guantanamera, el 1ro. de abril de 1895, fue el detonante esperado por los cubanos para intensificar la recién comenzada Guerra Necesaria
DUABA, Baracoa, Guantánamo.–Como en evocación perpetua, y juntas, pareciera que andan la naturaleza y la historia en este lugar. El paisaje grandioso sugiere una declaración, polisémica, de patria, rectitud y lealtades.
Los árboles, la leyenda, el burbujear de las olas sobre la arena. El viento, que aquí es reverencia magna. Y la significación misma del monolito que se yergue en busca del cielo.
Pero Duaba no es punto geográfico ni suceso lejano reverenciado en un obelisco. Es más, mucho más. Raíz, herencia. Una lección que no necesita volver, porque nunca se ha ido. Y cabalga. Y como un símbolo, actúa.
Negra era la madrugada de Cuba, y tenebrosos el oleaje y la tempestad que la amenazaban, cuando el hasta entonces anónimo sitio costero, en nombre de la Isla se abrió a las luces que venían para hacerle grieta a la oscuridad.
Antonio y José Maceo; Flor Crombet, … 23 hombres-luces habían salido siete días antes desde Puerto Limón, Costa Rica. A cuestas traían un sueño de Cuba y Latinoamérica -junto a los cubanos venían hombres de México, Colombia y Santo Domingo- otros seis valientes, hijos también de la Patria Grande.
Habían jurado que a Cuba le quitarían de encima el yugo español y el asedio estadounidense, sin ignorar que entre el esfuerzo y la meta mediaban dificultades y obstáculos que para otros parecían invencibles.
Pero ellos creían en el triunfo. Y vinieron por él, sin alarde. De su certeza da fe lo escrito por el Titán de Bronce a su esposa María Cabrales, antes de partir. En ese mensaje hay una verdad cruda y tierna, que acaso asume este pueblo en la encrucijada actual.
No hay abrojo, espina ni obstáculo capaz de detener la virtud. Y el de Cuba es un pueblo virtuoso, multiplicados en él, Antonio y José Maceo, Flor Crombet y aquellos otros valientes.
Duaba es esa ventana -la misma recalcitrante-, brújula y diástole de los que creen que a la oscuridad se le puede hacer grietas y todos los días se las hacen, en el surco, el laboratorio, la escuela o la unidad militar. Duaba, convoca, actúa; es savia e intransigencia.
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