Un “juego” peligroso

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Embarazos precoces, maternidades a destiempo, abortos, infertilidad, infecciones de transmisión sexual… un rosario de consecuencias físicas y sicológicas que pueden afectar a las/los adolescentes hoy día debido al desconocimiento en materia de salud o a un simple tropiezo en sus vidas.

Así le sucedió a la joven Leticia, una muchacha que vive en las afueras del municipio de Cruces y que hoy está a las puertas de comenzar los estudios universitarios. Durante una tarde de encuentros en la que el azar conspiró, esta crucense le narraba a quien suscribe aquí, la amarga experiencia que sufrió durante su etapa de estudios en la secundaria básica, anécdotas que por desgracia suelen repetirse una y otra vez con otras jóvenes en el rango de los 13 y los 18 años, empeñadas en “quemar etapas” ─a veces sin darse cuenta─, víctimas de una temprana y acelerada sexualización.

“Me vienen a la mente aquellos niños que conocí en séptimo grado, todos fumaban a escondidas, tomaban alcohol… No les importaba y se reían de las charlas sobre la sexualidad que ofrecían de vez en cuando en la escuela. Ellos lo veían todo como una competencia; mientras más sexo, pues estabas en un mejor ranking y te respetaban por eso (…) Era como un juego”, expresa la joven. Y como dicen por ahí, quien juega con fuego se quema, a Leticia le faltó poco para caer de bruces en las llamas, pues se vio envuelta durante aquel tiempo, en un tortuoso embarazo no deseado a pocos días de cumplir sus 15 primaveras.

Casos así engrosan la lista de las conductas sexuales de riesgo que afectan a millones de personas en el planeta, más todavía si tenemos en cuenta que, según los expertos del ámbito sanitario, la edad biológica ha experimentado un proceso de acortamiento considerable.

Desde el Grupo Nacional de Ginecología Infanto-Juvenil acá en Cuba, certifican que hace aproximadamente dos décadas, la menarquia (primera menstruación), por ejemplo, aparecía alrededor de los 14 años. Pero al día de hoy se observa una alta frecuencia de casos ocurridos entre los 9 y 10 años de vida de las niñas.

Ese “rejuvenecimiento” de la fecundidad eleva los peligros para esas jovencitas que apuestan por parir en edades muy tempranas, sea por el motivo que fuere. “Más del 50 porciento de las adolescentes de entre 15 y 19 tienen vida sexual activa, con un incremento del 10 porciento anual de mujeres con relaciones sexuales a partir de los 12 años”, revela un estudio hecho en nuestro país en 2019.

Las raíces del problema ─estiman─ puede ser producto del alto índice de divorcios, las familias disfuncionales, pérdida de calidad en la educación, degradación de ciertos valores humanos y las maltrechas condiciones socioeconómicas. “A mis amigas y a mí nos faltaban opciones, cuando digo esto me refiero al ocio sano; de tener un poder adquisitivo adecuado para nosotros y para nuestros padres”, alega quien, en efecto, ingresó en la vida sexual demasiado pronto, lo cual casi desemboca en consecuencias irreversibles y catastróficas para su cuerpo y su mente, como los trastornos del sueño, depresión, ansiedad, la baja autoestima…

No obstante, si esta crucense hubiese continuado con la idea de tener un bebé asumiendo los peligros antes citados, para ella como mamá adolescente y primeriza el impacto del apoyo familiar y social hubiera resultado la clave principal para que ese complicado proceso no se convirtiese en desgracia.

Resulta vital el fortalecimiento de la educación sexual, amplificarla no solo desde las instituciones sanitarias sino en todos los ámbitos; hacerla más integral e inclusiva partiendo de las escuelas hasta completarse en la convivencia en los hogares. No caben dudas de que el reto de educar y ser empáticos frente a la crianza, conlleva tiempo y paciencia extras, pero siempre valdrán la pena.

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Delvis Toledo De la Cruz

Licenciado en Letras por la Facultad de Humanidades de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en 2016.

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