Té verde: bálsamo para cuerpo y mente

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El té verde es demandado en tgodo el mundo por sus propiedades

Se dice que fueron los chinos quienes descubrieron el té hace miles de años. Su más remota referencia como una ayuda de la salud data de 2 737 antes de Cristo. Lo cierto es que al principio siempre fue una bebida costosa a la que solo accederían segmentos opulentos de la población.

El té verde, a diferencia del negro, las hojas se recoge frescas y después de someterse a la torrefacción, se prensan, enrollan, trituran y luego se secan. Los principales países productores de esta infusión son la propia China, Japón y Vietnam.

Desde el punto de vista de los que le reporta a la salud humana esta planta, sus bienhechores afirman que tiene un efecto positivo en los cinco órganos vitales, especialmente el corazón.

El hecho es que se ha demostrado que contiene importantes cantidades de L-teanina, una sustancia nootrópica y adapto génica que potencia la actividad cognitiva, induciendo la neurogénesis, y mejorando procesos cognitivos tales como memoria, atención, concentración y aprendizaje.

Entonces, ahora resulta que una investigación reciente le aportan al te verde la primera evidencia de mejora sustancialmente la memoria de trabajo, la que a corto plazo nos permite recordar durante unos instantes, sin necesidad de tomar nota, por ejemplo un número telefónico que no sabíamos y que nos acaban de decir.

Esta función del cerebro la empleamos miles de veces al día y es la que nos permite realizar trabajos de cierta complejidad, por fases, de una manera lo bastante fluida.

Ya en estudios anteriores, se había analizado concienzudamente los ingredientes de esta planta en el marco de investigaciones sobre sustancias anticancerígenas. Sin embargo, la comunidad científica se ha estado preguntando sobre la influencia positiva de esta bebida en el cerebro humano.

Tales interrogantes desembocaron en las pesquisas para determinar los efectos beneficios de la infusión sobre el rendimiento cognitivo. Con esas premisas en la Universidad de Basilea, en Suiza, han comprobado que el extracto del té verde incrementa la conectividad efectiva del cerebro, es decir, la influencia causal que un área de ese órgano ejerce sobre otra.

Este efecto sobre la conectividad también llevó a una mejora en el propio rendimiento cognitivo durante unos experimentos: Los sujetos de estudio tuvieron resultados significativamente mejores en tareas de memoria de trabajo después de tomar extracto de té verde.

En las pruebas llevadas a cabo por los equipos de investigación de los profesores Christoph Beglinger y Stefan Borgwardt, los sujetos de estudio, hombres sanos todos ellos, recibieron una bebida no alcohólica que contenía varios gramos de extracto de té verde, antes de resolver tareas para las que era vital usar la memoria de trabajo.

Según la propia información bridada por NCYT Amazings, vía Internet, los científicos analizaron, mediante imágenes captadas por resonancia magnética, cómo afectaba ese consumo de extracto de té verde a la actividad cerebral de los hombres. Las secuencias mostraron una conectividad aumentada entre la corteza parietal y la corteza frontal.

Los investigadores lo correlacionaron de forma positiva con una mejora en el rendimiento de los participantes en la realización de las tareas. Ello sugiere, tal como apunta Borgwardt, que el té verde podría incrementar la plasticidad sináptica a corto plazo del cerebro.

Avances prometedores

Estudios recientes sobre el té verde dan cuenta de que existe un vínculo entre el consumo de esta bebida y una menor incidencia de una variedad de cánceres en la población, con resultados mixtos.

Los adeptos a esta milenaria infusión asocian sus beneficios para la salud a múltiples factores que luego repercuten en un mejor funcionamiento del organismo. En síntesis, tanto los amantes del mundialmente extendido producto como investigadores y científicos lo señalan como muy beneficioso paran la función de cognición.

Otros estudiosos le atribuyen propiedades a favor de la detención de ciertas enfermedades neurodegenerativas, tales como el Alzheimir y que sirve para el tratamiento de esclerosis múltiples.

Tal presupuesto se basa en que las cualidades presentes en la composición del té verde impide la degradación de las membranas celulares, mediante la neutralización de la propagación de los radicales libres, los que se producen durante el proceso de oxidación.

Y no faltan quienes aseguran su efectividad para contrarrestar los efectos de artritis.

También otros apuestan por sus beneficios en la reducción del colesterol LDL, así que con el aumento de la lipoxidación –que ayuda a utilizar la grasa como fuente de energía- y aumento del metabolismo.

Plantación de té verde

Algunos científicos han demostrado que el consumo del té verde está asociado a la prevención del descenso de células T inmunes por causa del VIH. En pruebas de laboratorio, la sustancia EGCG, que se encuentra en la planta, impide que el VIH ataque las células-T. Sin embargo, no se sabe si esto tiene algún efecto similar sobre los seres humanos todavía.

Según reportes, un estudio en 2006 realizado en Japón, mostraron que los adultos que consumían tres o más tazas de té verde al día tenían un menor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular y cáncer.

Esos resultados, de acuerdo a criterios especializados, son muy alentadores pues se espera que la ingestión de la bebida contribuyera sustancialmente a la prolongación de la esperanza de vida, teniendo en cuenta que esos dos padecimientos son las dos causas principales de muerte en todo el mundo.

En el propio año 2006, investigadores de la Facultad de Medicina de Yale, abordaron la llamada “paradoja asiática”, en lo que se refiere a tasas más bajas de enfermedades cardíacas en ese continente.

Tras esos análisis científicos se especuló con que los 1,2 litros de té verde al día consumidos proporcionan altos niveles de polifenoles y otros antioxidantes. Estos compuestos pueden funcionar de varias maneras para mejorar la salud cardiovascular, incluyendo la prevención de la segregación plaquetaria y la mejora en los niveles de colesterol, asociado a la reducción de la lipoxidación del colesterol LDL, como se ha dicho antes.

Bebida edificante, pero…

Por norma general, todos los tés tienen propiedades y nutrientes comunes, como por ejemplo fluoruro, que protege el esmalte dental y actúa como defensa con las enfermedades de las encías.

Otra de las cualidades que se le atribuye a esta planta es que previene la formación de cáncer (pulmón, colon y piel). Por otro lado, resulta un excelente antioxidante que también previene muchas enfermedades cardíacas, y que ayuda a eliminar numerosas toxinas y desechos del cuerpo.

No obstante a los numerables beneficios que reporta para la salud humana, el té verde contiene cafeína, aunque en un nivel inferior al té negro, en relación al peso y al café.

En el caso particular de la cafeína, los efectos secundarios de la infusión pueden provocar insomnio, nerviosismo, irritabilidad, alteraciones del sueño, vómitos, diarreas, gases, temblor, acidez, mareos, confusión, aumento de la tensión arterial y zumbidos, entre otros malestares.

En tanto, dado que las bases xánticas tienen una acción diurética, se puede observar un aumento de la producción de orina, pudiendo provocar deshidratación. Precisamente por este efecto el consumo del té verde puede alterar la absorción de minerales como el calcio y hierro, vitaminas en el caso de la B1, y acelerar la excreción de potasio.

En cuanto a su contenido en taninos, si se toman infusiones concentradas o en ayunas, puede provocar náuseas y vómitos, irritando la mucosa del estómago y el colón, aunque este efecto es más marcado en el té negro. Para contrarrestarlo se aconseja acompañarlo con la ingesta de algún sólido.

De estar diagnosticado y tomando algún medicamento debe tener la precaución de que si es del tipo IMAO (inhibidores de la mono-amino-oxidasa), tenerse en cuenta, que la teína presente en el té verde puede causar problemas. Esas mismas medidas se aconsejan adoptar si está sometido a un tratamiento con fármacos como adenosina, quinolona, medicamentos que retardan la coagulación sanguínea; clozapina, dipiridamol, estrógenos, fluvoxamina, litio, riluzole y verapamilo.

Si de se te trata

Los tipos de té se gradúan por su calidad y por las partes de la planta usada. Hay grandes variaciones en precio y en calidad dentro de las categorías, y hay muchas especialidades en té verde que caen fuera de este espectro. Los mejores tés verdes de Japón son de Yame en la prefectura de Fukuoka y de Uji, región de Kioto.

Bebida edificante

A saber, después de China son los nipones los que más gustan del té verde. Aunque también en otros países asiáticos lo producen y consumen. Son muy reconocidos el té verde de Ceilán, de Darjeeling, de Viet Nam y el de Assam.

Tradicionalmente, los tés verdes se preparan con agua por debajo del punto de ebullición (de 80 a 90 °C). El tiempo de infusión es de 45 segundos a 1 minuto, a mayor tiempo de se amarga y el líquido se torna amarillo. Si se desea con mayor sabor, agregar mas té, no tiempo.

Lo primero que tenemos que hacer es determinar cuántas tazas de té queremos preparar. Debemos utilizar aproximadamente 5 g de hojas por cada unidad de medida. Colocamos estas hojas en un filtro y luego hervimos abundante agua en una olla pequeña.

Una vez que hierva el líquido colocamos el filtro con las hojas encima de una taza y vertemos el agua hirviente, dejamos que se empapen las hojas dos o tres minutos, lo dejamos enfriar y listo. ¡Así tendremos una sabrosa taza de té verde tradicional!

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