¡Pintemos con cultura!

Toda ciudad donde se desarrolla el hombre, está conformada por inmuebles, calles, parques y espacios públicos que nos identifican y definen nuestro comportamiento ciudadano, para juntos, convocarnos hacia su convivencia, cuidado y progreso.

Los exteriores de esas mismas edificaciones y sus fachadas constituyen los elementos conformadores del ambiente urbano, los cuales constituyen la carta de presentación de cada vivienda, organismo o institución donde habitamos y trabajamos por y para la ciudad.

Por ello no podemos obviar la importancia que adquiere el color en la imagen urbana de Cienfuegos. Debido al paso del tiempo y el deterioro de sus paredes, columnas y techos, se atenta contra la percepción y el disfrute de toda la riqueza cromática que atesora la urbe, fundamentalmente la exclusiva área del Centro Histórico de Cienfuegos y su Zona de Protección, declarados para orgullo nuestro desde  2005, Patrimonio Cultural de la Humanidad, por sus excepcionales valores patrimoniales y ambientales.

Motivos más que suficientes para que después de mucho esfuerzo, apliquemos pintura en sus fachadas exteriores, con vistas a reforzar ese valor de conjunto y belleza que nos caracteriza, siempre asesorados con criterios técnicos y culturales de opiniones autorizadas, donde se colorean sus salientes en blanco y el muro  o pared de un color pastel claro, de lo contrario estaríamos atentando contra su integridad visual e historia, y por ende, nos convertiríamos en un ente destructor del esplendor del arco iris clásico que nos regala cada paso por  la llamada Perla del Sur.

Para instrumentar correctamente la pintura en nuestras fachadas, bien sean de tenencia estatal o particular en la referida zona patrimonial, se deberá obtener la Licencia de Pintura en la Oficina del Conservador de la Ciudad (calle 33 No. 5207). En la misma se orientará de manera especializada, el tratamiento a seguir en el uso del color, asegurando a todos, que nuestra inversión y esfuerzo se verán coronados por el reconocimiento y no por el señalamiento crítico de amigos, pobladores, visitantes  e inspectores.

Los contenes de las aceras no deben pintarse con lechada blanca o de otro color, estos han de permanecer con el color del cemento original, al igual que los protectores colocados a los árboles en las aceras del Centro Histórico de Cienfuegos u otras áreas próximas a este, con excepción de aquellas de carácter oficial que por ley son delimitadas de amarillo. Tampoco se aplicará pintura a los troncos de los árboles ni a los postes eléctricos o telefónicos situados en las aceras y espacios públicos.

Estamos seguros que con la cultura, sensibilidad y respeto que caracterizan a los cienfuegueros por su ciudad, participaremos conscientemente en el embellecimiento de nuestra casa patrimonial  y fomentaremos el deber y educación ciudadana hacia nuestra urbe, la población con sus visitantes y hasta nuestra propia familia.

Entregaremos de esta manera nuestro mejor aporte colectivo, para celebrar dignamente el Bicentenario de la fundación de la ciudad, y así seguir viviendo orgullosos de esta maravillosa urbe, donde compartimos sueños y realizaciones, bajo la sombra protectora que nos regala por siempre Fernandina de Jagua.

*Irán Millán Cuétara, Máster Arquitecto, director de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Cienfuegos.

3 Comentarios en “¡Pintemos con cultura!

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    27 marzo, 2017 en 9:43 am
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    !QUE BUEEEENO! Gracias a Iran Nuestro querido conservador tomó el tema en sus manos, digo en sus dedos en el teclado, sobre este dilema de la pintura de las fachadas de nuestros edificios, de veras que no se ve bien esas edificaciones con tanta tinta y colorines, se ve la magestuosidad de nuestra ciudad cuando se usan esos colores pastel con detalles en blanco, por ejemplo, escuché a un visitante referirse al Palacio Ferrer como un enorme kake por su belleza y color, eso me dió orgullo de mi ciudad, y que me dicen de esos muros y paredes con propagandas burdamente pintadas con mala letra mal dibujados, les juro que me da pena, debía tenerse en cuenta con los organismos que se dedican a esa faena lo hagan con profesionalismo y con más estetica. ¿NO CREEN? Gracias
    Roque de la UJC Prov. Saludos Julito y mis respetos para Iran.

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      27 marzo, 2017 en 11:52 am
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      Pashy, concuerdo. Es muy bueno que el camarada Millán en persona escriba de estas cosas. Nuestro periódico y sus suplementos le ha abierto sus puertas a muchos intelectuales, a través del tiempo, para que expresen sus opiniones en nuestras páginas. Poseemos una bella historia en tal sentido. Desafortunadamente, no todos aceptan un foro de opinión tan crucial y expiden sus criterios de otras maneras, sin que sus valiosas opiniones les llegue a los lectores. Bravo por Millán y bravo por nuestro periódico por seguir esa política, a pesar de las renuncias. Gracias por tu comentario, saludos del autor.

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    25 marzo, 2017 en 6:56 pm
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    Esclarecedor y necesario trabajo de Irán Millán. El desorden cromático de este país ya adquiere proporciones alarmantes. En los pueblos de campo es literalmente pavoroso, pero al menos en los centros históricos, menos si son Patrimonio Cultural de la Humanidad, como el nuestro, debemos enfrentarlo. Hace unos diez años, cuando comenzó a manifestarse con fuerza el fenómeno a raíz de la adquisición de esas costumbres de las novelas brasileñas en transmisión, publiqué en nuestro medio y en el diario Juventud Rebelde un comentario sobre el tema titulado Rojo DoCarmo (en alusión a un popular personaje de una telenovela, que tenía su casa superpoblada de colores chillones). Me alegra mucho que ahora nuestro Conservador en persona lo haya abordado en una sección ya importante dentro del periódico 5 de Septiembre.

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