Elecciones: democracia y fiesta de compromiso

Escrito por José Luis Jiménez Casanova*

Mucho se ha hablado y comentado por estos días sobre el centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, por ende se ha hablado de Marx, Engels y Lenin, y por lógica, de marxismo–leninismo. El hecho está enmarcado entre los sucesos históricos más significativos del pasado siglo. No hubiese sido posible una revolución socialista en Cuba sin ese gran acontecimiento, ni derrotado al fascismo sin el pueblo soviético y el saber que se estaban defendiendo intereses tan sagrados como un estado en función de los intereses de obreros y campesinos, sin explotados ni explotadores, eso es historia y la historia no podemos olvidarla como nos “piden” algunos.

Es preciso recordar que la ideología de la Revolución Cubana es Marxista–Leninista–Martiana y Fidelista, sinónimo de que siempre estará al lado de las mayorías, de los que menos tienen, del pueblo.

En pocos días habrá elecciones en Cuba, momento de democracia socialista que convertimos en fiesta de compromiso, en defensa de nuestra Revolución. Ejercer el derecho al voto es un acto cívico, un deber ciudadano, y a ejercerlo estamos llamados todos los cubanos.

La obra revolucionaria no ha estado exenta de errores, insuficiencias, incluso contradicciones, ha tenido que corregir el rumbo aprendiendo de fracasos y éxitos, reacomodándose a cada contexto y nadie fue tan crítico como Fidel; el propio Partido Comunista resulta herramienta de crítica también, siempre con el espíritu y la voluntad política de sus dirigentes de resolver cada insuficiencia. El líder indiscutible nos legó que Revolución es sentido del momento histórico, sin embargo, en mi opinión no siempre se tiene noción del momento que vivimos, hoy la Revolución no se defiende como en Girón ni el Escambray.

Actualmente necesitamos de movilizaciones, pero con el objetivo de incrementar la eficiencia económica, combatir el robo, la corrupción, las indisciplinas, la subversión político-ideológica. No podemos permanecer pasivos ante la crítica hiriente y poco constructiva a la Revolución, el gobierno y sus instituciones.

En Cuba se defienden los intereses del pueblo, por ello, todos somos el gobierno, esa es la esencia de nuestro sistema político, si no se entiende, entonces será más largo el camino para llegar a los objetivos propuestos.

Estamos próximos a celebrar el 60 aniversario de la Revolución, el camino ha sido largo y difícil, ese es el precio a pagar por quienes se deciden a vivir libres, independientes y dignos, Fidel lo avizoró aquel primero de enero de 1959: “…a partir de ahora todo será más difícil…”. El futuro de un socialismo democrático, próspero y sostenible que aprobamos en el VII Congreso del Partido es preciso defenderlo como lo hicieron los mambises en el campo de batalla.

Y ¿cuál es el campo de batalla actual? El de las ideas. Pudiéramos decir que los objetivos de nuestros enemigos de adentro y fuera son los mismos, las armas que se utilizan cambian y tratan de socavar nuestras mentes haciendo apología extrema al capitalismo, vistiéndolo de “bueno y lleno de bondades y oportunidades”, tratan de buscar un centro entre capitalismo y socialismo, que no existe, de confundir a jóvenes y no tan jóvenes. Tratan incluso de minar las filas de los revolucionarios.

A nosotros nos toca hacer para que tales pretensiones choquen y tropiecen con la realidad de que, a pesar de los pesares de los enemigos, la Revolución sigue ahí, con soberanía, orgullo y prestigio internacional, preservando la integridad territorial, el orden interior, garantizando la defensa y seguridad estatal, exhibiendo gobernabilidad en su sistema político, dinamismo en la sociedad civil, vitalidad cultural y una espiral de transformaciones en la economía, con resultados sociales de primer mundo, expresado en índices e indicadores.

¿Cómo puede permanecer tranquilo un revolucionario cuando se critica una obra tan grande y que beneficia  a todos? ¿Cómo se puede permanecer tranquilo ante tanta ceguera política? ¿Por qué, en ocasiones, somos tan pasivos?

La pasividad y la ingenuidad no pueden ser atributos de los revolucionarios, se cometen errores propios de obras construidas por seres humanos, pero tenemos mucho que perder si se destruye la Revolución por estar mirando con ojos de elefantes las deficiencias, y con ojos de hormigas ignorar verdades y realidades.

No se pueden poner en peligro intereses colectivos y minimizar la gran obra de la Revolución al ponerlos del tamaño del bache de la esquina, el camino en mal estado y todo aquello que no se ha resuelto por problemas de recursos o insuficiencias subjetivas.

No podemos permitir que se condicione el apoyo o no a la Revolución, a la solución de algún problema porque siempre serán más los resueltos que los pendientes, y quienes actúen de esa manera o se muestren a favor de ese comportamiento no son revolucionarios de estos tiempos.

Repito, la obra que construimos es perfectible, en la que habite el debate, y en la praxis, la expresión de Palabras a los Intelectuales, pronunciadas por Fidel en época de Revolución nueva: “dentro de la Revolución todo, contra la Revolución, nada”, elementos claves para fijar posicionamientos políticos e ideológicos.

No sé hasta dónde se puede interpretar el escenario actual en Cuba, mucho más complejo que en etapas anteriores, en momentos como estos me vienen a la mente comportamientos paradigmáticos como los asumidos por Martí, Maceo, Gómez, el Che, Fidel, los Cinco Héroes y muchos más, para quienes por encima de todo, estaba la causa suprema de defender el pueblo.

La Revolución, ha sido y seguirá siendo bondadosa y humanista por naturaleza, convicción y voluntad. La Revolución necesita acompañamiento comprometido y activo, ese es el llamado de hoy, ese es el llamado que hizo Céspedes, llevado a nuestros días y ante otras realidades.

Defendemos el socialismo con sus valores y como única alternativa viable para Cuba y el mundo, o nos tritura el capitalismo; no hay otra opción, no existe un término medio, el error resultaría irreparable y nunca seríamos capaces de superarlo, nos decía Fidel.

Hago un llamado desde este espacio, a votar el próximo día 26 de noviembre, los buenos revolucionarios tenemos muchas más responsabilidades ese día que el simple hecho de votar temprano y hacerlo por el mérito y la capacidad. El voto será por la Revolución y el Socialismo, el voto será por Fidel a un año de su desaparición física y el compromiso contraído con su concepto de Revolución, el voto será por el futuro de la Patria, el voto será por mi hijo y por el tuyo:
Tenemos la misión ese día, de hacer gala de nuestra mejor arma para defendernos y que nos ha hecho fuertes e invencibles, la unidad, convencidos de que no hay imposibles y que siempre será nuestra la victoria.

*Primer secretario del Partido en Aguada de Pasajeros y Máster en Dirección Política.

5 de Septiembre

El periódico de Cienfuegos. Fundado en 1980 y en la red desde Junio de 1998.

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