Ciencia en el surco con sapiencia guajira

El extenso manto dorado se pierde en la lejanía del surso. Justo al mediodía, resulta espléndido a la vista el espectáculo natural de millones de granos maduros reverberantes cual pepitas de oro. Mas, aunque tal vez para él forme parte de la cotidianidad, Frank Michel Becerra Miranda disfruta cada día la obra de la naturaleza y de sus esfuerzos.

La tradición familiar llevó al pequeño Michelito a interesarse por el cultivo del arroz. Solía exigirle al padre acompañarlo al campo, y mientras el viejo guataqueaba por aquí, cerraba la compuerta de un dique por allá, o lo veía hundirse en el fango hasta las rodillas para dejar plantadas en la tierra empapada en agua las posturas de la gramínea.

Junto con la rutina del laboreo en los arrozales, al infante le picaba la curiosidad habitual de los porqués de la edad, y entonces atiborraba al progenitor de tantas preguntas, algunas de ellas sin respuestas convincentes. Con el tiempo, el afán por conocer más y más sobre el cultivo del cereal lo llevó a las aulas del politécnico para graduarse de técnico medio en Agronomía.

Desde entonces Frank Michel, más que un productor arrocero, quiso convertir su finca Perseverante en un polígono experimental, y luego de mucha constancia y afán investigativo, desde hace ocho años atrás las diez hectáreas de su heredad están dedicadas a la producción de semilla de alta calidad.

“También he navegado con suerte, cuenta. Tuve la oportunidad de vincularme primero al Instituto de Investigaciones de Granos y un poco más tarde al Departamento de Fisiología Vegetal, de la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana, además del asesoramiento técnico gracias al proyecto Cuba-Japón. Esas relaciones propiciaron que me convirtieran en el extensionista que soy”.

El también asociado a la Cooperativa de Crédicos y Servicios(CCS) Sergio González López, en el municipio de Aguada, siempre tiene en agenda una nueva tarea investigativa. Ahora mismo dedica buena parte de su tiempo en corroborar el impacto de dos nuevas variedades de arroz a introducir en la provincia, la IACUBA 25 y la 27, propensas a la fácil adaptación de la salinidad del suelo predominante en la zona.

“En el caso particular de la IACUBA 27, precisa, es el resultado de una mutación de la J-104, con potencialidades de altos rendimientos agrícolas, lo mismo para la campaña de frío que la de primavera. Otra de las dotes importantes es la resistencia a la piricularia o quemazón y otras enfermedades, además, de poseer poco porte, características tendiente a evitar el encamamiento de las plantaciones a consecuencua de intensas lluvias y fuertes vientos”.

De conjunto con los académicos de la Univeridad de La Habana, en estos predios realizan pruebas con microorganismos eficientes, los cuales muestran muy buen comportamiento en la captación del fósforo y otros nutrientes por parte de la planta. Complementan los estudios teórico- prácticos en el universo del grano el fomento de un jardín con 20 variedades para comparar rendimientos, adaptación al suelo, capacidad de intercambiar y convivir entre la diversidad varietal, así como la tolerancia y resistencia a plagas y enfermedades.

“El destino fundamental de la producción de semilla, explica Becerra Medina, va dirigido a satisfacer el encargo de los campesinos de laprovincia, aunque existe también interés nacional, sobre todo si se trata de simiente básica. La ‘Perla de Cuba’ tiene gran demanda entre los productores cienfuegueros; de ella hemos logrado rendimientos hasta de 10 toneladas por hectárea (t/ha), cuando la media del país no rebasa las 5 t/ha”.

De acuerdo con el destacado arrocero las condiciones económicas actuales del país y las restricciones con el combustible han obligado a apelar al uso de la tracción animal, tanto en el acarreo de posturas como en la transportación de cosechas, e incluso, el empleo de bueyes en el conocido entre los cultivadores del renglón agrícola por “fangueo”.

Por lo pronto, al igual que el resto de los cooperativistas de la CCS Sergio González López, Frank Michel reafirma su compromiso con la alimentación del pueblo, ahora con el estímulo adicional de supeditar su contrato entre las metas productivas vinculadas al venidero XII Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños.

“¿Qué por qué escogí Perseverante para bautizar a la finca? Pues porque estuvimos buen tiempo en la experimentación del arroz y los resultados eran totalmente desconocidos en el territorio. Sin embargo, siempre tuve la idea fija de compartir nuestra experiencia en bien de la producción de este alimento fundamental en el plato del cubano… nada, el que persevera, triunfa, ¿no cree?”.

Armando Sáez Chávez

Armando Sáez Chávez

Periodista de la Editora 5 de Septiembre, Cienfuegos, Licenciado en Español y Literatura y Máster en Ciencias de la Educación

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