Potaje de frijoles negros: una historia personal

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Esta es una historia que les narraré en primera persona, y me perdonan los teóricos del Periodismo, quienes desaprueban aquello de que los reporteros cuenten sus historias personales, porque dicen: “Estamos para contar lo que le sucede a los otros, los lectores”. Pero pasa que esta reportera, de a pie, que camina, paga su transporte y sube escaleras, de manera literal, atesora anédotas, muchas, que también conciernen a nuestros lectores, a quienes nos debemos en definitivas. Y allá vamos, con mi historia de unos frijoles negros domingueros.

Compré una libra de la legumbre, de los negros, en 450.00 pesos moneda nacional hace unos quince días, y los guardé en mi alacena casi vacía, a la espera de todos los ingredientes para el potaje. Me cuenta Carlitos el del agro del barrio, que ahora están sobre los 400.00 CUP, porque ya estamos en cosecha.

Desde el mismo momento de la compra comienza la historia, al mantener un tete a tete con el vendedor, quien me quería medir la libra con un pote vacío de aquel helado Nestlé de otrora (y de ahora, pero inalcanzable), y yo que no, que quería dos envases de los de leche condensada, y no transaba. Al final lo vencí, el hombre había subido hasta el piso 14, sin elevador, y lo “agarré” cansado.

Los frijoles son un plato de la cocina internacional, con una gran variedad de recetas en su preparación, considerados imprescindibles en la dieta de los latinos. A mí, en lo personal, me gustan los conocidos como “dormidos”, receta que en estos momentos resulta casi imposible elaborar, por un asunto de economía de la cocina.

“En general, la familia de las legumbres son alimentos con bajo contenido en grasa, sin colesterol y ricas en vitaminas y minerales como el folato, el potasio, el hierro, el calcio o el magnesio.

“Contienen grasas pero de tipo beneficioso, además de fibra soluble e insoluble. Son ideales en la dieta vegetariana o vegana, porque resultan una buena fuente de proteína y un sustituto saludable de la carne, la cual contiene más grasa y colesterol”, encontré estos datos al navegar por la web.

Según la FAO, “También son beneficiosos para el planeta, pues tienen la capacidad de recuperar y mantener los suelos para la agricultura, además de disminuir el impacto ambiental causado por la ganadería”.

Pero mucho más allá del valor proteico, y de lo necesario que resultan para los suelos, los frijoles son, o eran, los SALVAVIDAS de la mesa del cubano, porque un plato de arroz con frijoles, llena y nutre, en tiempos de dura economía y de bolsillos esquilmados, mejor dicho, llenaban, en pasado, porque ahora es un lujo contarlos en el menú.

¿Por qué han subido de precio, al punto de lo inalcanzable? Ese tema se los dejo de tarea, y sobre plagas, falta se semillas de los porotos en la agricultura, de su pérdida del Mercado, ha escrito cuartillas y cuartillas mi colega Gretta Espinosa en este sitio web, especialista en el tema de la Fabaceae, lean, que no quiero apartarlos de mi historia.

Llegó el día de mi potaje, nada mejor que un domingo, jornada aburrida que despierta el apetito, y ya con los ingredientes naturales para mi plato, y se los enumero y detallo:

Ajos (400.00 pesos la ristra, que antes era de 100 cabezas y ahora de 50, vaya Usted a saber que tiene que ver el codo con la llovizna).

Cebollas blancas (130.00 CUP un masito, que trae algunas regulares, pero en el centro unas que no se desarrollaron).

Culantro o cilantro (25.00 unas 20 hojas).

Aceite mipymero (650 los 900 ml).

Ajos puerros de la cosecha de mi padre.

Sal de la bodega, por suerte subsidiada y mojadita con agua de mar.

Guagüí a 70.00 la libra.

Gas licuado del petróleo para una hora y media de cocción.

Saque sus propias cuentas, y así practica las matemáticas, que no se comen, pero son necesarias.

Y listos mis frijoles domingueros, aguaditos para estirarlos por una semana, de los que saqué dos porciones para mis vecinos Toña y Felipón, dos profesores consagrados, alfabetizadores… Octogenarios que moran solos y subsisten con sendas pensiones de mil 500 pesos.

¿Quién dice ahora, o qué teórico se atreve a calificar esta historia, fuera de las que pertenecen a la agenda pública de Cuba de La Caridad? Con licencia para usar el adjetivo de mi Maestro Pepe Alejandro.

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Magalys Chaviano Álvarez

Periodista. Licenciada en Comunicación Social.

9 Comentarios en “Potaje de frijoles negros: una historia personal

  • el 8 febrero, 2024 a las 3:42 pm
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    Muy buen escrito,soy de las que mantiene a su madre jubilada de 85 años.Y me pregunto Por que si ella trabajo muy duro toda su vida.

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  • el 19 enero, 2024 a las 11:46 am
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    De ahí el éxodo, aunque extrañe mi patria querida. Mi Cienfuegos amado. Muy bueno su testimonio aunque doloroso. Reciba mi admiración de siempre.

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  • el 17 enero, 2024 a las 9:15 pm
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    Muchos poquitos en un mismo texto, desde la mirada a la dura e inalcansable realidad de hacer un potaje de frijoles dominguero. ¿Y cómo no opinar sobre este fenómeno? Hay que seguir poniendo el dedo en la llaga, Maga, no pierdas la costumbre.

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    • el 18 enero, 2024 a las 10:40 am
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      Gracias Leia, ojalá mis dedos artríticos me dejen escribir toda la vida, abrazo

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      • el 19 enero, 2024 a las 4:09 pm
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        Muy de acuerdo con todo lo que usted comenta en su trabajo periodístico. Esa es la dura realidad del cubano. Es difícil creer que para comerse unos frijoles haya que trabajar todo un mes.

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        • el 20 enero, 2024 a las 7:20 pm
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          Moraleja: TENEMOS, y me cuento, porque siembro en la parcela de mi padre, QUE SEMBRAR MÁS, gracias por leernos y comentar

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  • el 17 enero, 2024 a las 5:50 pm
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    Mis frijoles extinguidos de la mesa , ojala vuelvan algún día. Simple me gustó el relato, ¡Ah! , No pierdas la costumbre.

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  • el 17 enero, 2024 a las 5:06 pm
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    Me encanta tu escrito, se ajusta a lo que hoy todos vivimos, además muy interesante lo relacionado con las pensiones y los que nos jubilamos con la ley vieja

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    • el 18 enero, 2024 a las 10:29 am
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      Gracias querido profe, no sabe el dolor que me causa ver a consagrados maestros, alfabetizadores, preceptores de vocación, con una pensión de mil 500 pesos, entre ellos mi madre; algunos tienen una familia que los respalda, pero otros están SOLOS, gracias por leernos y comentar

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