Pepe
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La obra comenzó con sus propias palabras. Con aquella verdad que parece escrita para ahora: “Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres”… Esa fue la primera voz que se escuchó en el teatro Tomás Terry de la ciudad de Cienfuegos. No podía ser de otra manera. Un día antes del aniversario 173 del natalicio de José Martí, la Compañía de Teatro Musical Infantil Abrakadabra estrenara “Pepe”, y no hubo mejor homenaje.
Fue una función hecha por niños y para niños, que atrapó a todos los presentes. Un viaje íntimo por la vida del Apóstol, desde su infancia hasta el hombre universal, trenzando su poesía, sus cartas y su pensamiento con una naturalidad que hace pensar que Martí escribió esta obra.
El escenario estaba casi desnudo. Pocos elementos. Allí, el joven Carlos Manuel Casares Chavarri hizo nacer a Martí. No lo imitó; lo reencarnó. Le dio cuerpo y latido a las palabras. En apenas 15 días —un tiempo récord—, este actor y todo el equipo de Abrakadabra montaron un espectáculo que emocionó hasta las lágrimas.

“He tenido que investigar su vida y obra, desde la infancia hasta la adultez, para poder darle vida a todos los textos… para poder transmitir ese sentimiento. Personalmente es un hombre que admiro muchísimo. Me llena de orgullo poder interpretarlo aquí”, confesó Carlos Manuel.
Por otra parte, Cesar Alain González, el hombre detrás del texto, la puesta en escena y la dirección teatral, asumió el reto de mezclar verso y prosa martiana para un público infantil. “Con Martí siempre se tienen deudas”, dijo.

“Ahí estuvieron esos niños que a veces algunos juzgan… hoy en silencio y muy atentos”. Para él, este “resultado tan mágico” es fruto de un equipo profesional, de padres entregados y de gente que “pone su mano” para que las cosas salgan bien, a pesar de las difíciles circunstancias que todos conocen. “Este estreno fue el primer ensayo que se pudo hacer de la obra completa”, reveló.
Entre los personajes que caminaron por el escenario estuvo la Muñeca Negra, interpretada por Amy Vizcay Sarría. Un papel sin una sola línea de diálogo, pero que lo dijo todo. “Fue una experiencia única”, comentó Amy. “Interpretar este personaje que no hablaba… tuve que conocer más para poder hacerlo”.

“Pepe” es un redescubrimiento. Es el niño que llevaba dentro el hombre grande. El adolescente con el corazón ya encendido por sus ideas y su patria. El joven que forjó el dolor en palabras. El autor que iluminó con La Edad de Oro. El hombre cuya luz, al final de su existencia, nunca se apagó.
Un equipo completo —con Dunia Villafaña en asistencia de dirección de actores, Meydi González en la coreografía, Eliecer Casares en la dirección artística y Roberto Novo en la musicalización y dirección general— logró hacer que Martí volviera a nacer, por unos minutos, en Cienfuegos.

La sala principal del Terry, llena, lo sintió. Y fue testigo de que los versos del Maestro, dichos por voces nuevas, encuentren cobijo en el corazón de su pueblo. Ojalá todo cubano, discípulo del Héroe Nacional dondequiera que esté, pueda por alguna vez disfrutar de “Pepe”.
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